Proceso de beatificación
Era al revés, nunca entendimos nada. No eran lobos con piel de cordero, como parecía cuando se decían alegres y combativos y helaban la sangre en las venas con hermosas palabras -normalización, proceso de paz, nuevos tiempos-, que sonaban simpáticas, pero tenían la insidia de que alentaban al terror. Han resultado lo contrario, acaso corderos con piel de lobo, que tenían que contener su natural bondad disfrazándose de Jack el Destripador o de verdugo de Auschwitz. Todo sin querer, por motivos estratégicos. Se hacían los malos, para esconder su corazón de oro. Un sacrificio por la patria. Y por los trabajadores.
MANUEL MONTERO - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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