Un populismo sin el pueblo y contra el pueblo
Causa cierto alipori comprobar que aún queda un puñado de irredentos persuadidos de que el sanchismo representa una osada insubordinación al fantasma reaccionario que recorre Europa. Y no la decadencia extractivista que acusan las socialdemocracias extraviadas del nuevo milenio. Ese progresismo (enfermedad senil del socialismo) que, ante la renuncia a un horizonte de transformación económica tras su hibridación con el orden globalista, se ha refugiado en una agresiva y antipática reforma cultural, y ha sido llevada por su vocación paternalista a una morbidez reglamentista que se proyecta hacia el totalitarismo.
VÍCTOR NÚÑEZ - EL ESPAÑOL
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