No la llames Laura: llámala Eric

23 - 06 - 2024 / TERESA GIMÉNEZ BARBAT - ARTÍCULO 14

La semana pasada estuve en una boda. Una ocasión genial para volver a disfrutar de familiares y amigos que sólo veo de vez en cuando. Una de las invitadas era una mujer muy interesante a la que traté un poco cuando fui diputada en Bruselas, donde reside. Apasionada del arte y la cultura, solía celebrar veladas musicales en una planta baja deliciosa en un barrio tranquilo de la ciudad. Una de las personitas que revoloteaban por allí era su hija, una niña de siete u ocho años de naricita respingona y ojos brillantes. Y digo “revoloteaba” porque era gentil como una mariposa. Grácil y femenina. Una criatura muy especial.

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