Cuando las protestas políticas legítimas cruzan al terreno de la demonización personal -2-

16 - 09 - 2025 / DIVERSAS FUENTES

Orgullo patotero

La imagen internacional de un Gobierno que boicotea una competición deportiva cuya seguridad es de su estricta competencia. La vergüenza de un primer ministro que alienta en la capital de su país el sabotaje del orden público por grupos de extrema izquierda. La pasividad de unas fuerzas de Policía con consignas de actitud contemplativa ante la insurgencia pese al despliegue de un contingente propio de una cumbre europea. Incluso, en escala descendente de importancia, la falta de respeto a los ciclistas –meses de legítimo esfuerzo en la preparación de la prueba– y el desdén por los tres mil trabajadores de la organización de la carrera. Y la respuesta es que sí: le trae cuenta

IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

El elevado pago reputacional que pagará España por el numerito de Sánchez en la Vuelta Ciclista

Lo más preocupante es que este deterioro no parece fruto de la casualidad, sino de una estrategia calculada desde Moncloa. Lejos de asumir responsabilidades, Pedro Sánchez ha intentado utilizar los incidentes de la Vuelta para desviar la atención de los múltiples escándalos que acechan a su entorno más cercano

ELCATALAN.ES

2025-09-16

¿Quién está al mando?

Después de que los boicoteadores propalestinos de La Vuelta lograran reventar el final de la carrera en Madrid, ayer Pedro Sánchez dio una vuelta de tuerca más al exigir la expulsión de Israel de la tierra prometida. Fuera de las competiciones internacionales, fuera de Eurovisión. Y RTVE le sigue la estela. ¿Israel fuera del planeta, que es lo que persigue Hamás? Y adaptó la realidad a su conveniencia insistiendo, sin pestañear, en que los manifestantes que abortaron el final de la carrera ciclista defienden su causa “de forma pacífica”. Nada más lejos de la verdad. En el final de La Vuelta, que tuvo que conformarse con la entrega de los trofeos oficiales a los ganadores en un improvisado podio clandestino en el garaje de un hotel, se impuso la violencia.

TONIA ETXARRI - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

La guerra latente

Estamos ante un presidente que promueve abiertamente la violencia de calle, para impedir un acto en todo legal, con tal de salvar su imagen. Pura infamia

ANTONIO ELORZA - THE OBJECTIVE

El contrafuego, Palestina y la izquierda más tonta de todos los tiempos

Lo más consternante de las protestas anti-israelíes de estos días es que no van a tener el menor efecto en el conflicto de Gaza: ni van a detener la guerra, ni van a aliviar el sufrimiento de las víctimas civiles, ni van a darles a los palestinos (¿a cuáles?) un Estado, ni nada de nada. Bueno, rectifico: lo más consternante no es esto, sino que quienes han promovido esta ola son perfectamente conscientes de ello y les da igual, porque lo que buscan no es influir en un conflicto lejano, sino encender un conflicto doméstico. Y vuelvo a rectificar: siendo todo eso consternante, lo es aún más que ese conflicto doméstico no va a incomodar lo más mínimo al poder, sino al revés, lo va a reforzar porque ese es exactamente su propósito, y todo ello sería imposible sin la participación activa de esa recua de violentos gaznápiros que juega a hacer la revolución para alborozo de los que mandan.

JOSÉ JAVIER ESPARZA - LA GACETA

Tumba del ciclismo

El Gobierno celebra el boicot a una competición deportiva patrocinada por el Gobierno

Lo viejo y lo nuevo

Arnaldo Otegi, líder constante de Bildu y ‘boomer’ de 1958, les afeó ayer la vejez a los jóvenes de GKS. Sucedió solo unos días después de que los jóvenes de GKS demostrasen tener sobre el mundo estudiantil vasco la clase de control que te permite interrumpirle la inauguración del curso universitario al rector de la UPV/EHU y al lehendakari y abuchear de cerca a Pello Otxandiano, que era, si lo recuerdan, el elegido para rejuvenecer, precisamente, los liderazgos en Bildu. Lo que Otegi señala en los demás es, por supuesto, vejez ideológica. Lo hace identificando a GKS con ortodoxias entre sovietizantes, fanáticas y ridículas que a él le preocupan sobre todo por el lado de la construcción nacional

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

El alardeo moral de Bardem

Pero presentarse vertiendo acusaciones de genocidio sobre Israel es particularmente abyecto. Digan lo que digan Sánchez y Bardem, los únicos actos genocidas en esta guerra los cometió Hamás un 7 de octubre. El concepto de genocidio se da de patadas con una guerra defensiva donde sacrificas soldados

JUAN CARLOS GIRAUTA - EL DEBATE

La guerra es la paz

No se trata de Israel, ni de Gaza ni de las víctimas. Lo que Pedro Sánchez quiere es introducir el activismo violento en la normalidad política. a nueva definición sanchista de “pacifismo” es que haya 22 agentes heridos en una manifestación ilegal que negó los derechos fundamentales del resto de la ciudadanía. Lo han dicho el presidente del Gobierno, los ministros y su prensa. El caso es tan descarado como estremecedor

JORGE VILCHES - THE OBJECTIVE

2025-09-16