El parroquiano imbécil de la Herriko

29 - 09 - 2025 / ÓSCAR MONSALVO - VOZPÓPULI

Galdácano es un pozo negro en el País Vasco, que es, sin ninguna duda, el pozo negro de España. Lo central es lo que pasa en España, y el centro moral de España es el norte. Lo era cuando ETA asesinaba y lo es ahora que su brazo político homenajea a los asesinos.

Es un norte que funciona como una brújula inversa: apunta al lugar del que hay que alejarse. Si no lo haces, corres el riesgo de convertirte en un vecino integrado de alguno de los pueblos más siniestros de Europa. Galdácano es un pozo negro en el País Vasco, que es, sin ninguna duda, el pozo negro de España. Aquí se han visto cosas que aterrarían a cualquier ciudadano de casi cualquier país europeo. Y lo más aterrador de este pueblo es la normalidad con la que se han acostumbrado a la mareante presencia pública del mal. La historia de Galdácano en ese sentido es modélica. Sirve de ejemplo para todo lo peor del ser humano. Allí se recibió hace años con cohetes a Francisco Javier Martínez EizaguirreJavi de Usánsolo, como le conocen sus amigos, asesinó a Fabio Moreno, un niño de dos años. Su vuelta al pueblo fue motivo de celebración pública. La Casa de Cultura acogió en 2019 una exposición con la obra artística de Jon Bienzobasuno de los asesinos de ETA más queridos por el pueblo. Dos años antes, una manifestación multitudinaria recorrió las calles de Galdácano para rendir homenaje a Kepa del Hoyo, también de ETA y también asesino. El ayuntamiento, liderado evidentemente por EH Bildu, encargó y promocionó hace unos años una web institucional para difundir la memoria en torno a las “vulneraciones de derechos humanos relacionadas con el conflicto vasco”. En la web aparecían todos los célebres asesinos locales que acabamos de mencionar y alguno más; todos en la categoría de “víctimas del conflicto”.

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