La firma del 'Pacto de Estella'
La firma del ‘Pacto de Estella’
Participé en calidad de independiente en la aciaga legislatura en la que asesinaron a Fernando Buesa, portavoz del grupo parlamentario del PSE-PSOE, en el que estuve encuadrado. Fue cuando tras el asesinato de Miguel Blanco, el PNV y EA, firmaron con ETA el Pacto de Estella, ante la evidencia de la posibilidad que la movilización popular desatada pusiera fin a ETA y al proyecto secesionista en su conjunto.
Recuerdo, como lo hice en el Parlamento Vasco, que en el acuerdo del Pacto de Estella no figuraba la firma de HB. Para que no pareciera como redundante al haber firmado ETA. De hecho Otegui era su portavoz y a Josu Urrutikoetxea (Josu Ternera) le hicieron Presidente de la Comisión de Derechos Humanos. Mayor distopía política institucional es difícil de encontrar.
Asesinaron en aquella legislatura, además de Fernando Buesa y su escolta, a mi amigo y compañero de columnas de opinión en El Mundo del País Vasco y Foro de Ermua, José Luís López de la Calle.
DEL BLOG DE JAVIER ELORRIETA - FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD
El pensamiento político de Fernando Buesa
Es indudable el paralelismo entre la situación a la que se enfrentó Fernando Buesa, haciendo gala de sus convicciones democráticas y de su orientación socialdemócrata, y la que se planteó en España después de las elecciones generales de 2023
Asistí hace nada a una exposición sobre la figura de mi hermano Fernando Buesa, organizada por la fundación que lleva su nombre. Mi sorpresa fue que, en ella, no había ninguna referencia concreta a las ideas que inspiraron su actividad como dirigente de los socialistas vascos, siendo así que fue un político original, poco dado a replicar las consignas de su partido. Mostraré aquí dos ejemplos de ello que, seguramente, estuvieron entre lo más destacado de su pensamiento y su acción.
El primero se refiere a su defensa de la posición socialista en el debate sobre el derecho a la autodeterminación que tuvo lugar, en 1990, en el Parlamento Vasco. Allí expresó su oposición al planteamiento mismo de la autodeterminación como derecho que deba ser proclamado para ser ejercitado por el pueblo vasco. Y lo hizo apoyándose no sólo en las resoluciones de Naciones Unidas –que lo circunscriben a los procesos de descolonización y lo limitan bajo el principio de la integridad territorial de los Estados–, sino también en los conceptos de libertad y democracia, base del poder legítimo que, en el momento constituyente de 1978, debatió y rechazó un eventual derecho de secesión de los pueblos que integran España
MIKEL BUESA - LA RAZÓN









