Empatía, pero arbitraria

30 - 01 - 2026 / JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA - EL MUNDO

Las ayudas a fondo perdido a los familiares de las víctimas de Adamuz revelan un altísimo grado de arbitrariedad, típica del populismo político. El Gobierno decide en pocos días conceder una ayuda a fondo perdido de 75.000 euros a los familiares de las víctimas de Adamuz. No es un anticipo a cuenta de los seguros en vigor ni de las indemnizaciones futuras: es a fondo perdido, totalmente graciable, una dádiva. La decisión revela empatía, compasión, preocupación por los que sufren, cómo dudarlo. Pero si se reflexiona un poquito más, llegaremos pronto a la conclusión de que revela también un altísimo grado de arbitrariedad, típica del más clásico populismo político. Puede sonar contradictorio, pues si se trata de una acción moral, compasiva y empática, ¿cómo podemos tildarla de arbitraria? Lo que sucede es que arbitraria no es la acción injusta por sí misma, sino la acción que se produce fuera de lo dispuesto por las normas legales y precisamente por ello no es universalizable, de manera que se aplica sólo en el caso concreto que decide el Gobierno, y no en todos los demás de características iguales: ¿por qué estas víctimas sí y otras, en circunstancias similares, no?

JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA - EL MUNDO

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