Javier Cercas y su cambio de opinión (una polémica)

04 - 01 - 2024 / DIVERSAS FUENTES

Javier Cercas: «Los catalanes no secesionistas sobramos en Cataluña y, ahora, en España»

El columnista, siempre cercano al PSOE y al PSC, considera que Sánchez trata a sus votantes como "papel higiénico"

En un durísimo artículo publicado en El País, el escritor Javier Cercas, tras declararse votante socialista durante décadas, carga contra la amnistía, las mentiras de los socialistas y la clase política en general. El artículo es continuación del publicado el 13 de septiembre en el que afirmaba, «me niego a creerlo» en referencia a que confiaba en que no se aprobaría la amnistía.

EL LIBERAL

2024-12-25

Un llamamiento a la rebelión

Tenemos una clase política cínica, irresponsable y envenenada por el poder, que no trabaja para unirnos sino para separarnos, que considera el engaño un instrumento legítimo, y pueril la mínima exigencia ética. Hemos tocado fondo

Etica y política siempre se han llevado mal, pero, cuando la política se divorcia de la ética, empieza la antipolítica.

Yo he visto cosas que nunca creí que vería. He visto cómo un partido progresista, a quien voté durante décadas, ha hecho justo después de unas elecciones lo que siempre dijo que nunca haría. He visto cómo ese engaño colosal suprimía a millones de personas, que políticamente ya no existimos o sólo existimos como papel higiénico: la prueba es que, en el acuerdo firmado por el PSOE y JxCat, Cataluña se identifica sólo con los secesionistas, lo que quiere decir que los no secesionistas, que ya sobrábamos en Cataluña, también sobramos ahora en España. He visto cómo primero nos engañaron los otros, ahora nos engañan estos y ya no queda nadie que nos pueda engañar. He visto cómo el Gobierno pactaba su continuidad con un prófugo de la justicia a cambio de la impunidad de éste. He visto cómo políticos amnistiaban a políticos acusados de delitos gravísimos (de los que ahora se enorgullecen más que nunca), por una parte ínfima de los cuales usted y yo estaríamos en la cárcel. He visto cómo se intentaba disfrazar de concordia el aumento exponencial de la discordia, y de perdón el hecho de pedir perdón; la amnistía es lo opuesto al perdón (que presupone arrepentimiento, inexistente en este caso): si el delito se borra, nunca fue delito: fue un invento. He visto cómo el PSOE acataba en un pacto las trolas completas acuñadas por un partido reaccionario, supremacista y xenófobo; y, por Dios santo, si el fundamento de un pacto es falso, ¿cómo quieren que sea el propio pacto? He visto que el Gobierno hacía lo peor que puede hacerse en política: en vez de intentar resolver un problema, legárselo multiplicado a tus descendientes. He visto que, en privado, todos los políticos progresistas con quienes me cruzo están contra la amnistía, aunque en público todos estén a favor. He oído asegurar que, con la amnistía, los secesionistas han renunciado a la llamada unilateralidad y vuelto a la Constitución, y he visto que a quien lo decía no se le caía la cara de vergüenza. He visto que contra la derecha todo está permitido, que quien protesta se convierte en agente del PP y que, para no parecerlo, se aplauden o se ignoran desmanes que provocarían una ira justísima si los hubiera perpetrado la derecha. Y he visto que el PSOE y un partido con el 1,6% de los votos dirimen el futuro de todos en secreto, en Suiza y con un mediador internacional (como si dialogaran Rusia y Ucrania), mientras el resto aguardamos temblando el veredicto de la superioridad… En fin, no queda más remedio que afrontarlo: tenemos una clase política cínica, irresponsable y envenenada por el poder, que no trabaja para unirnos sino para separarnos, que considera el engaño un instrumento legítimo, y pueril la mínima exigencia ética. Hemos tocado fondo.

Llegados aquí, yo sólo veo dos opciones: una es fingir que la realidad no es la que es y que no sabemos lo que sabemos -”disonancia cognitiva” llaman los psicólogos a este fenómeno apasionante-; la otra es la insumisión. No tengo nada que reprochar a quienes opten por lo primero, siempre y cuando sean indigentes, sin papeles o analfabetos; yo opto por lo segundo. A partir de este momento me declaro antisistema, paso a la clandestinidad y llamo a la rebelión general. Esto se traduce en dos cosas. Una: de ahora en adelante votaré en blanco. Y dos: abogaré por la lotocracia, un tipo de democracia que propugna la elección por sorteo de nuestros representantes políticos, lo que, implantado de manera inteligente y progresiva, supondría una continua regeneración política, un antídoto contra el enloquecimiento provocado por el poder, un modo de que todos nos responsabilicemos de lo que es de todos y la única esperanza verosímil de que la ensuciada palabra democracia recupere su limpio significado primigenio: poder del pueblo. Por lo demás, prometo solemnemente no estrecharle la mano a ningún político español a menos que sea en presencia de mi abogado (o bajo amenaza de torturas). Señoras y señores políticos: esto no es antipolítica; antipolítica es lo que están haciendo ustedes.

JAVIER CERCAS - EL PAÍS

2023-12-23

LA CERCA DE PILATOS

Abajo tienen el artículo que Javier Cercas publicó ayer. Después de enumerar las felonías de este Gobierno (una pequeña antología de ellas), ¡concluye que TODOS LOS PARTIDOS son una mierda! Incluso aquellos partidos que se han opuesto con ABSOLUTA FIRMEZA a todas las barbaries que él enumera.

Él aporta dos “soluciones”: 1) Seguir ignorando la realidad; 2) La insumisión anti-sistémica. La primera vale para el hombre vulgar, pero a un intelectual se le supone una sutileza que le obliga ?intelligence oblige? a repudiar unos desatinos a la altura de las sectas más descabelladas.

Solo le queda la segunda. ¿En qué se concreta? a) En votar en blanco (oh, qué terror debe sentir el Sistema: ¡Javier Cercas va a votar en blanco!); b) Abogar por la lotocracia; c) No estrechar la mano a ningún político español… a menos que sea en presencia de mi abogado o bajo amenazas de torturas (mejor no pillarse los dedos con una negativa categórica, que luego te dan el Premio Cervantes o similar y qué haces).

Simplezas narcisistas, irrealizables, populistas… y lampedusianas. Solo encuentro un leit motiv coherente: que a nadie se le ocurra votar a OTRO PARTIDO, frenar el TRASVASE DE VOTOS a otras formaciones políticas, de cara a las elecciones europeas de 2024 (imagínense lo que podría suponer, en un Gobierno contrarreal como el actual, una debacle del partido socialista).

Si alguien va a un restaurante, pide liebre y le ponen gato, le sirven una comida pésima a un precio astronómico, le atienden fatal… (añadan todo lo que quieran), es normal que no vuelva jamás (y que pida la hoja de reclamaciones), pero no parece justificado prometer que no volverá a pisar un restaurante en su vida.

¿Qué fundamento aporta Cercas para meter en el mismo saco a todos los partidos por los pecados de Sánchez? Únicamente una frase apunta a ello: “He visto cómo primero nos engañaron los otros, ahora nos engañan estos y ya no queda nadie que nos pueda engañar”. Sin sugerir quién le engañó, cuándo y por qué. Lo da por hecho sin más. Ya el plantear que es AHORA cuando Sánchez ha empezado a engañar da para risa incontenible. Desde 2016 al menos, Sánchez solo engaña a quien quiere ser engañado (y además pone mucho empeño en ello). Los políticos no se caracterizan por su sinceridad, eso lo sabe cualquier persona mínimanente informada, pero aun así hay niveles de engaños: TODO lo que describe desaparecería o se aminoraría sustancialmente si gobernara el PP. O no le parece tan grave lo que describe o tiene otras prioridades que no nos cuenta.

En ciclismo existe la táctica de colocarse delante del pelotón para frenarlo. Eso es lo que veo en este artículo: que nadie desengañado o asqueado con el PSOE se le ocurra votar a otras formaciones políticas. El artículo podría titularse perfectamente “Cómo a pesar de todo no debes votar al PP (o a otra formación)”.

Ah, y ni una palabra de autocrítica para alguien que hace pocos meses pedía el voto para Sánchez. Se atribuye a Anaxágoras la frase: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa. Si me engañas dos, es mía.” Sánchez engaña varias veces al día desde hace muchos años. Eso y su ambición desmedida de poder son los únicos elementos constantes en su “política”. Personalmente creo que se trata más honorablemente a un intelectual pensando que actúa desde el cinismo (no es necesario mencionar las ventajas que obtiene de su posicionamiento) y no desde una ingenuidad capaz de tragarse patrañas que ni siquiera poseen demasiado elaboración como son todas las sanchistas.

Ahora bien, puesto a lavarse las manos con aguas tan sucias, sería más elegante que expresara sus zozobras como hacía Aznar con el catalán: en la intimidad. Y con interlocutores a su altura: como García Pajes o Gepetto Borrell. Y si no, confío en que la gente de corazón bien informado actúe con la sorna debida ante una muestra más de impostura apoteósica.

CARLOS RODRÍGUEZ ESTACIO – FACEBOOK

2023-12-24

Javier Cercas y los puritanos de derechas

El hecho de que un escritor tan significativo se atreva a denunciar la aberración del sanchismo es una denuncia tácita de la actitud cobarde de tantos compañeros de viaje.

Pero es que, además, el hecho de que un escritor tan significativo como Cercas se haya atrevido a denunciar la aberración política y el peligro que suponen el sanchismo y sus pactos innombrables con los enemigos de la nación no es sólo, por más que nuestros cerriles puritanos no sean capaces de apreciarlo, un reconocimiento expreso, por más que tardío, de su error, sino algo mucho más importante: significa, una denuncia tácita, por extensión, de la actitud acomodaticia y cobarde de todos esos compañeros de viaje que, llamándose a sí mismos progresistas, en una patética petición de principio, mantienen un silencio cómplice y vergonzante ante lo que está ocurriendo

MANUEL RUIZ ZAMORA - EL MUNDO (PREMIUM)

Cercas en el limbo

«El mérito de un artículo como el de Cercas es que se hace eco del íntimo bochorno de unos cuantos, pero para semejante viaje no hacían falta tantas alforjas»

Ya me perdonarán una pequeña, ínfima objeción: el coraje se agradece más en tiempo y forma que ya con todo el pescado vendido. Igual que no es lo mismo que la ambulancia llegue a tiempo de salvar una vida, que de certificar una defunción

ANNA GRAU - THE OBJECTIVE

2024-01-04