Los imprudentes
Es muy pronto para todo. La prisa solo es aceptable si se trata de atender a las víctimas que han sobrevivido y a los familiares de los muertos. Hablo de Adamuz. Lo demás puede esperar. Aunque no demasiado. Esperaremos, pero necesitamos respuestas. “Se dará con la verdad”, ha prometido el presidente del Gobierno. Lo ha dicho enfáticamente, como sabiendo que necesita un plus de auto convicción para ser creído. Y lo ha repetido: “Vamos a conocer la respuesta”. Sabe que apenas le queda crédito; que las dudas, mucho más en esta ocasión, son más que legítimas. Son obligadas
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