Marcha a la vista
Máquinas del siglo XXI pilotadas como en el siglo XIX, todo un éxito del autodenominado Gobierno ‘de progreso’. Miles de millones dedicados a una red ferroviaria de sofisticado standing para acabar ordenando a la tripulación que calibre a ojo de buen cubero la dificultad del trayecto. Sin rebajas de precio y sin el respeto a la comodidad de unos pasajeros condenados a soportar con lógica inquietud los continuos traqueteos y el perjuicio de la pérdida de su tiempo. Menos mal que la infraestructura estaba en perfectas condiciones de mantenimiento, según los fatuos gestores que han transformado el sencillo acto de viajar en un ejercicio de riesgo incompatible con los paradigmas del desarrollo moderno
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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