Un Estado averiado: el sanchismo es el kirchnerismo español
Destruir el tejido institucional. Practicar compulsivamente la mentira. Entregar el control del Estado a los despiezadores del Estado. Comprar íntegramente el ideario populista y llamarse progresista. Inocular el choque bipolar como principio estratégico. Despreciar el principio de legalidad, desbordando sus límites en aras de la propia conveniencia. Amamantar una red de corrupción gestada en el corazón del poder. Erradicar la meritocracia en la selección de las élites, inundando el espacio público de ignaros obedientes. Descoser los consensos que fundamentan la convivencia. Implantar un modelo de liderazgo (más bien de jefatura) narcisista y de querencia autocrática, desconectado de cualquier noción de interés general. Disolver lo comunitario en pro de lo identitario, alentando las fuerzas centrífugas que anidan en la sociedad.
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