Sin preguntas incómodas no hay democracia
Desde que se celebraron las últimas elecciones generales (23 de julio de 2023) Pedro Sánchez ha concedido nueve entrevistas: cuatro a RTVE, tres a la SER, y una a La Sexta y Telecinco. Hasta ayer, la última era la emitida el pasado 1 de septiembre, en la que el presidente del Gobierno fue entrevistado por Pepa Bueno en RTVE. Había pasado más de un año desde la anterior vez que Sánchez fue interpelado por un periodista. Dos preocupantes anomalías que anotar: escapismo intolerable y alarmante falta de pluralidad en la elección de los medios.
Europa vuelve a ser una coartada de usar y tirar en el discurso del Gobierno de Pedro Sánchez. Cuando ha necesitado una excusa para modificar leyes penales a su gusto –la supresión del delito de sedición, la modificación de la malversación– siempre se ha refugiado en que era una exigencia para homologarnos a Europa, aunque tal homologación fuera una falacia de La Moncloa.
Europa vuelve a ser una coartada de usar y tirar en el discurso del Gobierno de Pedro Sánchez. Cuando ha necesitado una excusa para modificar leyes penales a su gusto –la supresión del delito de sedición, la modificación de la malversación– siempre se ha refugiado en que era una exigencia para homologarnos a Europa, aunque tal homologación fuera una falacia de La Moncloa. Cuando Europa no le conviene, el Gobierno directamente se declara en rebeldía y se enroca en la táctica que lo está presentando en Bruselas como una amenaza al Estado de derecho, con la expectativa de las próximas sentencias europeas sobre la ley de Amnistía
EDITORIAL-ABC








