Enfermedades de la democracia
No hay juez o magistrado que tenga derecho a torturar la ley para que diga algo distinto a lo que dice. En tal aberración late una fatal confusión de funciones: jueces dedicados a legislar
La perversión favorita del progresismo es la ideologización de lo institucional. La practican con alegría y jactancia pese a la preceptiva neutralidad de los órganos constitucionales, de las instituciones, de los poderes del Estado, que se controlan y equilibran entre sí según el modelo clásico de división de poderes (cinco con Locke y tres con Montesquieu). Ello no significa que no pueda situarse en origen la corriente que impulsó este o aquel modelo
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