España lo petaría con un pelín de sentido común
Paz, impuestos llevaderos y una tolerable justicia. Poco más hace falta, decía Smith. Imagínense lo bien que le sentaría a España un pequeño baño de sentido común, tan solo eso. Si resistimos con el peor Gobierno imaginable, ¿qué no haríamos con uno mínimamente decente y cabal? Bastaría con aplicar algo de cordura, reparar ciertos errores que cantan a lenguas
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