España, país minado
Da igual mi nombre y da igual mi edad. Si has nacido en España en los últimos 50 años, probablemente nos parezcamos más de lo que piensas. No soy joven, como quizá lo seas tú. Soy un joven envejecido: con sueños todavía en pie, pero también con cicatrices, contratos temporales, alquileres imposibles y una mochila de decepciones políticas como para fingir que acabo de llegar. Si apartas esas capas, lo que encontrarás es un igual.
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