España y su malaventura territorial
Como es sabido, en la Constitución de 1978, formalmente vigente pero sobrepasada por los hechos consumados de la Moncloa, que no conoce freno, esta cuestión quedó abierta en lo que se refiere al capítulo territorial. Las autonomías existentes -ficciones de orden jurídico- han sido moldeadas, y en algunos casos inventadas, merced a lo que los expertos llaman el bloque constitucional. Esto es: el desarrollo normativo de lo que la Carta Magna permite, pero no define en detalle y, por tanto, tampoco limita. A esta singularidad se debe que las autonomías, en las que algunos ilusos todavía creen ver la semilla de un federalismo redentor, cuando fueron pensadas como su antídoto, desgraciadamente frustrado, sean instituciones surgidas del interés, no siempre bondadoso, de los partidos políticos y, sólo después, aceptadas de forma tácita, e incluso insuficiente, por los ciudadanos
CARLOS MÁRMOL - EL MUNDO (VÍA ALMENDRÓN)
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