Españoles que por serlo
Españoles que por serlo
(Feijóo) Un gallego aspira por primera vez a la presidencia del Gobierno de España. Es una gran novedad, a derecha e izquierda. Todos los presidentes de Gobierno han sido españoles: Suárez, González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez. Se observa, además, que todos, menos Rajoy, con su z. Naturalmente tenían su peculiaridad: Suárez y Aznar, la castellana; González, la andaluza; Zapatero, la leonesa; Rajoy, la gallega y Sánchez, que solo por ser algo es madrileño. La peculiaridad les servía para que los periodistas urdieran metáforas facilonas sobre sus maniobras. Cuando fueron nombrados presidentes o aspirantes todos eran españoles. Es decir, ya habían liberado su identidad de la provincia y habían adquirido la condición superior.
Políticamente hablando ser español es una categoría a la que acceden gallegos, andaluces, catalanes, etc. en cuanto dejan de serlo. También los madrileños, por supuesto, pueden ser españoles y también deben dejar de ser madrileños para serlo. La tarea principal de Isabel Díaz Ayuso, si es que algún día quiere aspirar a la presidencia del Gobierno, es convertirse políticamente en española. Su modelo, inesperada pero taxativamente, es el presidente Sánchez. Detrás de la fábula victimista del veto a los catalanes en sus aspiraciones de gobernar España solo está su dificultad genética para dejar de ser catalanes. Gobernar España exige ser español, qué le vamos a hacer. Exige que los votantes andaluces no tengan la percepción de que les pide el voto un gallego. Porque, si les pide el voto un gallego, pensarán rápida y lógicamente que para gallego ya estoy bien de andaluz. Cuando se lo pide un español, la cosa cambia. En la petición ya obra la necesidad de un salto cognitivo, que es el de pensar más allá del yo. ¡Hacerse grande!, en fin. Esto se advierte con suprema claridad en el independentismo: ni pretende gobernar España ni ha dado el salto cognitivo. Tampoco en las instituciones europeas las personalidades demasiado coloreadas han tenido nunca futuro. El modelo más acabado de éxito sigue siendo Jacques Delors: un europeo de padres franceses, de color gris, dándole al gris el delicado estatuto planiano. Los delors son el ejemplo de que una de las buenas cosas que puede pasarle a un hombre a lo largo de la vida es desprenderse de la nacionalidad. De la nave nodriza que cae pesada e inútil al océano mientras nuestro cohete perfora erguido, solo y veloz el espacio profundo.
Así pues, la tarea principal y urgente del nuevo líder del Partido Popular es convertirse en español. Hemos empezado mal. La proclamación de su candidatura debió hacerla en Madrid. Madrid es el lugar más cercano a todas las Españas y desde donde hay que hablar a los españoles. A cualquier intento de galleguizar España le espera el mismo sonoro fracaso que catalanizarla. La aspiración de construir España desde la periferia revela desde la formulación misma su inanidad. Es bonito y plácido viajar por carreteras secundarias; pero solo para hacer turismo con encanto, no política. Habrá que ver ahora cuánto tarda Feijoó en abandonar la presidencia regional después de que lo proclamen candidato. Cada minuto resta. Feijóo solo debe insistir en su galleguismo para reivindicar el primer rasgo de carácter de su tribu, que es el de largarse. Y una vez llegado a Madrid ha de aprender de memoria el artículo en que Julio Camba dio claras instrucciones para convertir en nación a Getafe.
ARCADI ESPADA - EL MUNDO (PREMIUM)
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