Europa en los extremos anda bien
La crisis española es apenas una carta en la baraja europea. Una carta marcada, sí. Una carta preparada para la trampa, también. Pero la baraja entera está viciada por Bruselas, una capital política que lleva años creyéndose cerebro del continente mientras se comporta como un administrador incompetente. Regula lo irregulable, legisla lo innecesario y gasta recursos en mantener una burocracia que no resuelve ni uno solo de los problemas reales de Europa. Y España, bajo Pedro Sánchez, se ha convertido en el vasallo ejemplar de esa decadencia institucional: un país que ya no gobierna, sino que administra su propio deterioro con sonrisa de teletienda
CARLOS SOUTO - VOZPÓPULI
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