Frankenstein en el siglo XXI

11 - 09 - 2025 / ADELA CORTINA - EL PAÍS

Cabría preguntar si en el siglo XXI, pese al florecimiento de la conectividad, no ha quedado preterida la comunicación. Conectarse no es comunicarse. El incremento de la soledad por el encapsulamiento en las plataformas, el aumento de las enfermedades mentales por el aislamiento son nuevas patologías. Y en la ética política, la imposibilidad de construir un “nosotros” desde el que tomar las decisiones conjuntamente dificulta la formación de sociedades democráticas, en las que los afectados por las nuevas tecnologías deberían ser también los protagonistas de las decisiones, con ayuda de los expertos.

ADELA CORTINA - EL PAÍS (VÍA ALMENDRÓN)

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