Franquismo sociológico

06 - 08 - 2016 / MANUEL GARCIA GARCIA - FACEBOOK

Franquismo sociológico

Se habla con cierta frecuencia y por más gente de la cuenta del ADN y de la genética de los pueblos. Muchas veces es un recurso retórico pero aun así peligroso porque traslada y consolida una idea falsa.

A lo largo de los años he oído y leído demasiadas veces la impronta carolingia en el pueblo catalán. Una forma grosera y estúpida de hacer creer a los catalanes que están ligados a los pueblos del norte de Europa y alejados en consecuencia de los del sur que son, implícito queda, como más africanos, menos "modernos".

La base "científico-histórica" de esa tesis se centra en el breve período de dominación carolingia, breve y lejano en el tiempo, que no duró ni un siglo entre el VIII y IX. Período, además, en que los diferentes condados funcionaban con una autonomia total y la circulación de mercancias e ideas era más bien limitado.

Utilizar esas fantasias ahistóricas para asentar nuestro europeismo centenario o nuestra unión y cercania con holandeses, daneses y alemanes no es solo mitologia de la mala es supremacismo de la peor especie.

Al mismo tiempo que se recurre a siglos tan lejanos para magnificar ciertos hechos se ningunea o niegan datos de hace bien poco tiempo. La dictadura franquista duró cuarenta años y marcó a diversas generaciones de españoles.

Por arte de birlibirloque el independentismo ha conseguido hacer creer a su tropa que ese franquismo sociológico solo lo han "heredado" los españoles pero no los catalanes. Así, por ejemplo, el PP es un partido franquista fundado por franquistas y que mantiene vivo el franquismo sociológico. Los de Ciudadanos son falangistas, neofalangistas, españoles e inevitablemente franquistas sociológicos.

Los catalanes catalanes por su impronta carolingia han quedado vacunados del franquismo sociológico. Esto que tendria que ser una inmensa boutade no lo es y mucha gente se lo ha llegado a creer. Si hace falta recurren a los abuelos franquistas de dirigentes del PP, del PSOE o de quien haga falta menos de los políticos independentistas que entonces argumentan que las culpas de los padres no se puede trasladar a los hijos.

El abuelo facha de Puigdemont no cuenta, el padre y el abuelo facha de Lluis Llach no cuentan, el padre y el abuelo facha de Santiago Vidal no cuentan. Y eran fachas de narices, de aquellos de coger las armas y sumarse en el minuto 1 del golpe de Estado franquista.

Ahora ya nadie recuerda como hizo crecer Jordi Pujol su partido. Fue muy sencillo, se recorrió todos los pueblos catalanes y convenció a los capitostes de dichas villas que venian de ser alcaldes del tardofranquismo y les convenció para que se apuntasen a Convergencia. Dicho de otra manera, cogió todo el franquismo sociológico catalán y les dio un carnet de Convergencia. Pasaron de ser nacionalistas españoles y franquistas a nacionalistas catalanes y catalanistas.

Y quedaron limpios para siempre gracias al sello carolingio, ese sello que solo limpia a los catalanes de bien pero nunca a los españoles tan africanos ellos.