Gañanes con ministerio
Al principio impresiona mucho cuando todo un ministro, y luego otro, y luego una vicepresidenta, y luego otra, se comportan ante los micrófonos como gañanes. O como clientes fijos de barra de bar, con la señal oscura de los antebrazos marcada en la formica. Ellos creen que suenan punzantes, sagaces, mordaces. Acabarán en el paro o en la cárcel, impartiendo sus clases de género o reciclando sus chalaneos, habrán circulado unos años en coche oficial convencidos de que estaban "en el poder"
leer más...







