Golpe a la Democracia

30 - 07 - 2016 / TERESA FREIXES - FACEBOOK

Golpe a la Democracia

Teresa Freixes, Facebook,

Como en la Crónica de una muerte anunciada de García Márquez, el Full de Ruta 2015-2016 de la ANC describe, punto por punto, las acciones de “ejercicio gradual de la soberanía”, los sectores estratégicos a dominar y el cronograma temporal de acción previsto por los secesionistas, teniendo en cuenta los diversos escenarios con que su procés se puede enfrentar.

En este marco, el Parlament de Cataluña ha adoptado recientemente una resolución en la que, desobedeciendo los dictados del Tribunal Constitucional acerca de la imposibilidad de continuar adelante con la "desconexión" de España, surge la pregunta de si estamos ante un golpe de Estado, más bien ante un golpe a la democracia.

Hablemos, pues, claro. Punto por punto.
1. Lo que pretenden JxS y la CUP, que siguen en todos sus términos el Full de Ruta, no puede ser calificado más que como un golpe de Estado. Efectivamente, en la propuesta de resolución: “Se declara solemnemente el inicio de creación del estado catalán independiente en forma de república”. No existe ninguna base legal, interna o internacional, que pueda fundamentar tal declaración. Ello consiste en una mera vía de hecho golpista, al margen de cualquier fundamento jurídico, contraria a la Constitución que democráticamente adoptamos los catalanes, junto con el resto de españoles, en 1978.
2. La resolución es radicalmente contraria al ejercicio democrático de la soberanía nacional, que la Constitución atribuye al pueblo español, pues pretende atribuir la titularidad de la soberanía y del poder constituyente al Parlament, proclamando al mismo tiempo la apertura de un proceso constituyente para adoptar una constitución catalana.
3. En la resolución se insta al gobierno catalán a quedar supeditado al cumplimiento, en exclusiva, de las normas y resoluciones adoptadas por el presente Parlament, con la finalidad de “blindarse” ante las de procedencia española.
4. El Parlament, por su parte, queda también sujeto a la acción golpista, puesto que no se supeditará a las instituciones españolas ni, sobre todo, a las decisiones del Tribunal Constitucional.

Todo ello encaja perfectamente en lo que Curzio Malaparte, en su obra, Técnicas de un golpe de Estado (1931), señala como elementos constitutivos de tal acción: Operación ilícita, ejecutada desde instituciones de poder, contra el poder legítimo, dirigida a alterar o modificar la estructura del Estado. No se necesita mucha gente para ello. Según Malaparte basta con que unos mil técnicos bloqueen las capacidades del Estado y hagan creer a la mayoría de la población que ello es lo adecuado y que deben mantenerse neutrales.

No es necesario, como se afirmaba en la teoría política clásica hasta hace relativamente poco tiempo, el uso de la fuerza para estar ante un golpe de Estado. El controvertido periodista Thierry Meyssan describe en sus artículos, examinando lo acaecido en diversos países, la doble moral que está en base del golpe; por una parte, se organiza un proceso de movilización que comporta la división de la sociedad mediante la realización de acciones radicales no violentas y, por otro lado, se efectúan acciones más o menos clandestinas, de modo que lo que denomina trabajo sucio es llevado a cabo por gente de buena fe, que no se da cuenta de la manipulación de que son objeto; este autor describe también las etapas preparatorias, que comportan la propaganda para deslegitimar a las autoridades, el “calentamiento” de la calle, el uso de diversas formas de lucha y la preparación para la resistencia a la acción del poder primigenio.

Similares observaciones se contienen en la obra del politólogo estadounidense Gene Sharp. El golpe, en su opinión, viene precedido por una etapa de creación de malestar social en torno a un tema o una política determinada, seguida de otra en la que se descalifica a las instituciones acusándolas de violar los derechos democráticos, lo cual va a generar la realización de intensas campañas manipulativas para movilizar a la sociedad y conseguir, de este modo, desestabilizar al gobierno, crear un clima de ingobernabilidad y obtener la renuncia de los gobernantes.

Hablemos, pues, claro. Se está perpetrando un golpe a la democracia, mediante la técnica del golpe de Estado.

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