Horizonte electoral u horizonte penal
Por un lado está el horizonte penal de su familia –lo que más, quizá lo único que de verdad le importa–, de sus más estrechos colaboradores en el Ejecutivo y ya también del propio partido, sobre cuya financiación irregular han aparecido algo más que indicios. Aunque los plazos procesales pueden dilatarse, la Justicia los está acortando por el camino más expeditivo y como mínimo el fiscal general, Begoña Gómez y David Sánchez van a sentarse pronto en el banquillo, con Ábalos también a punto de que le abran juicio salvo que renuncie al aforamiento –lo está calibrando– para diferirlo. En ese contexto resultaría muy complicado sobreponerse a una imputación del PSOE a título corporativo.
Por otra parte, el laboratorio de Moncloa contempla una ventana de oportunidad para lograr un repunte en las encuestas. Su facilidad para imponer temas de conversación pública le ha permitido hacer del conflicto palestino una herramienta de movilización de la izquierda; el siguiente paso consiste en ver si la idea de constitucionalizar el aborto les da alguna opción de recuperar el voto feminista espantado ante la mezcla de putiferio y corruptelas. El resto lo fían al crecimiento de la ultraderecha, que aumentará mientras más se tense el clima político, y a las trampas que el PP acostumbra a ponerse a sí mismo en cuanto las elecciones se acercan y la expectativa de ganarlas provoca a sus dirigentes temblor de piernas.
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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