¿Hubo una persecución lingüística en el franquismo?
La victimización subvencionada ha sido rentable para ciertas oligarquías, que han pervertido la función de la lengua (comunicar), para ponerla al servicio de sus intereses, sacrificando los derechos de sus hablantes. Para ganar una legitimidad bastarda que garantizara esos privilegios se tejió un relato legendario de lenguas reprimidas. Así se puso en marcha una ingeniería social con la cual asegurar la impunidad fiscal y judicial de la casta regional. El mito de la persecución lingüística funcionó.
Los hechos documentados arrojan, sin embargo, una visión menos épica. En el sistema educativo franquista, la lengua de enseñanza era el español. Y aunque en las ensoñaciones del nacionalcatolicismo fuera símbolo imperial de un pasado glorioso, en las rutinas escolares desempeñaba una función didáctica y social y ofrecía el conocimiento de los registros cultos del idioma común.
Cierto que el imperativo didáctico según el cual el aprendizaje en lengua materna es el más beneficioso no se respetaba en todos los casos. Pero no poder estudiar en catalán, gallego o vasco no es lo mismo que no poder hablar ni estudiar esos idiomas.
He aquí algunas muestras de la persecución franquista:
- Cátedras de Filología galaico-portuguesa y Filología catalana en cuarto curso y curso especial de provenzal antiguo y vasco (Decreto de 7 de julio de 1944 de ordenación de los estudios universitarios de la Facultad de Filosofía y letras, BOE de 4 de agosto de 1944).
El Ministerio de Educación concede en 1952 la cátedra de Euskera Manuel de Larramendi a la Universidad de Salamanca
- Por una Orden de 4 de febrero de 1952, el Ministerio de Educación concede a la Universidad de Salamanca la cátedra de Euskera Manuel de Larramendi (BOE, 14 de marzo de 1952). En la justificación de motivos se dice esto: «Constituye la lengua vasca una de las más venerables antigüedades hispánicas, que nos permite reconstruir lo que fue el antiguo occidente prelatino y preindoeuropeo (...). Es por ello deber inexcusable del Estado español atender en la medida más adecuada al estudio, investigación y cuidado científico de este rico aspecto de nuestro común patrimonio cultural».
¿Hubo una persecución lingüística en el franquismo?
Los hechos arrojan una visión menos épica: el régimen creó cátedras universitarias de catalán, euskera y gallego, y las lenguas vernáculas entraron en el bachillerato en 1963
- En el curso 1952-1953, la Universidad Central de Madrid inaugura la cátedra Juan Boscán para el estudio de la lengua catalana (Decreto de 30 de mayo de 1952, BOE, 24 de junio de 1952). Justificación: «En el glorioso depósito espiritual de la cultura patria constituye la vieja lengua catalana, como parte del común patrimonio histórico, una valiosa y entrañable, parcela (...). Debe ser, por ello, misión de la Universidad incorporar, de manera expresa y justamente honrosa, este aspecto de la cultura nuestra al marco de sus actividades intelectuales (...). Conviene a este fin la creación de la oportuna cátedra que, como centro de estudios y enseñanzas, estimule y encauce las investigaciones y trabajos sobre la lengua y literatura catalanas, ofrezca a los estudiosos cursos y enseñanzas sobre estas disciplinas y dote de la eficacia y rigor convenientes las actividades de cuantos se dediquen a aquellas labores».
Por Decreto de 4 de marzo de 1955 se crea en la Universidad de Madrid la cátedra Rosalía de Castro para el estudio de la lengua y literatura gallegas (BOE, 1 de abril de 1955): «En el ámbito rico y multiforme de la cultura española, la participación que en el orden del arte, de la literatura y especialmente de la lengua corresponde a Galicia tiene un máximo interés. La poesía española ha encontrado siempre en el gallego un cauce de expresión, mediante el cual, a un tiempo, la literatura gallega ha podido inscribir en sus páginas nombres ilustres y ha fecundado en ciertos aspectos la lengua y la literatura castellanas. (...) Como homenaje a la ilustre escritora, cuya obra es un hermoso ejemplo de los valores literarios de la lengua gallega y expresa un matiz peculiar de la espiritualidad española, esa cátedra deberá llevar el nombre de Rosalía de Castro».
- En bachillerato las lenguas regionales entraron a partir de 1963. «La expresión literatura española del cuestionario que antecede debe entenderse siempre que se refiere a las obras escritas en las lenguas castellana, catalana, gallega o vasca». (Cuestionario del Curso Preuniversitario, 8 de agosto de 1963).
En 1970, el dominio del lenguaje en Bachillerato incluía el estudio de español, una lengua extranjera y la 'lengua nativa'
- Y, ya en 1970: «Las áreas de actividad educativa en este nivel comprenderán: el dominio del lenguaje mediante el estudio de la lengua nacional, el aprendizaje de una lengua extranjera y el cultivo, en su caso, de la lengua nativa». (Ley General de Educación, de 4 de agosto de 1970, art. 17.1).
El franquismo admitió la enseñanza de las lenguas vernáculas. Compárese con la política lingüística de “dictaduras” como... la República francesa hoy. Las lenguas regionales no constituían una dificultad política para el régimen. Y los administradores locales de los privilegios forales se beneficiaron de un sistema regionalista y folclórico, y muchos mantuvieron una lealtad al franquismo proporcional al impostado antifranquismo con el que tras la muerte del dictador hicieron carrera.
Bajo la LOGSE, la elite nacionalista pudo privatizar la educación, manipular la Historia e imponer la «democrática» condena de hacer estudiar sólo en idioma local en la escuela pública. Así, mientras a los hijos de la inmigración se les hurta la enseñanza escolar en español, que sólo hablan en contextos vulgares, la burguesía nacionalista garantiza el futuro para sus retoños en los liceos franceses o en los colegios alemanes








