Kale borroka con protección de la Armada
La proximidad de la paz en Gaza hace más visible la indecente utilización del drama con el fin de reactivar un gobierno en caída libre. Si había alguna duda sobre los objetivos espurios de la flotilla, Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona que retiró el cuadro del Rey y la bandera de España del Ayuntamiento, lo dejó bien claro. Debían esperar al buque de la Armada “para romper el bloqueo y poder llegar a Gaza”, confesó sin complejo, y con el apoyo explícito de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Los activistas embarcados -entre ellos, dos etarras- solo reproducían un plan ya conocido, pero ahora lo novedoso era que el Gobierno se implicara con un buque de guerra. Algo manifiestamente ilegal. Como portavoz socialista fui ponente de la Ley Orgánica de la Defensa de 2005. Incorporamos un artículo que exigía acuerdo parlamentario para misiones militares en el exterior, incluidas las humanitarias
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