La alianza de hierro entre socialistas y nacionalistas

28 - 08 - 2022 / RAFAEL ARENAS GARCÍA - ABC

La alianza de hierro entre socialistas y nacionalistas

Cuando hace cuatro años se formó la alianza que hizo posible que Sánchez sustituyera a Rajoy como presidente del Gobierno, muchos pensaban que se trataba de un acuerdo coyuntural que Sánchez rompería cuando le viniera bien. Sánchez gesticularía, pero no cedería en nada sustancial frente a los nacionalistas Cuatro años después, sin embargo, nos encontramos con que el daño que esa alianza ha hecho al estado de derecho en España es profundo y será, seguramente, duradero.

Sánchez ha comenzado negociaciones formales, de gobierno a gobierno, con la Generalitat sobre la estructura territorial de España Los líderes del intento de derogación de la Constitución en 2017 han sido indultados y se ha levantado el control sobre la actividad internacional de la Generalitat. Una actividad internacional que daña profundamente los intereses de España.

Pese a la gravedad de lo anterior, creo que lo más significativo es la forma en que los socialistas han pactado con los nacionalistas enterrar la sentencia del 25% de castellano en las aulas catalanas (sentencia del TSJC, diciembre 2020).

Cuando se había conseguido una sentencia que obligaba a la Generalitat a implementar de manera inmediata ese mínimo de castellano, el Gobierno de España (que era quien, en 2015, planteó el recurso que dio origen a la sentencia) se negó a pedir su ejecución forzosa y miró para otro lado ante las arrogantes y claras declaraciones de los responsables políticos de la Generalitat en el sentido de que no acatarían dicha decisión. Cuando las organizaciones de la sociedad civil catalana, ante la inacción del Gobierno, solicitaron la ejecución forzosa de la sentencia, el Gobierno de España se opuso a la misma.

Cuando los tribunales habían ya ordenado de manera directa la ejecución inmediata de la sentencia, el PSC pactó con los nacionalistas una ley que convertía en imposible dicha ejecución y el Gobierno de la Generalitat dictó un decreto ley que complementaba lo establecido en dicha ley.

En manos del Gobierno de España estaba impugnar ante el Tribunal Constitucional las mencionadas leyes y decreto ley con el fin de suspender su eficacia y permitir que el curso escolar se iniciara con una presencia mínima de castellano en las escuelas catalanas.

Pero el Gobierno no lo ha impugnado, de tal manera que se ha convertido en cómplice esencial de la exclusión del castellano de las escuelas catalanas.

Es de una enorme gravedad y compromete la credibilidad del PSOE como partido constitucionalista. No son acciones propias de una alianza coyuntural, sino que muestran un compromiso claro con el nacionalismo. un compromiso que. probablemente. tiene en el horizonte la reedición en Cataluña de un gobierno entre nacionalistas y socialistas.

Un gobierno que, por lo visto, continuaría con la política nacionalista y con la limitación de derechos de los catalanes que no comparten sus planteamientos.

El próximo curso se iniciará, de nuevo, con una escuela monolingüe en la que el español está excluido como lengua de la escuela. Es un resultado tangible y durísimo de la alianza de hierro entre socialistas y nacionalistas.

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