La candidata a palos
A principios de los noventa, Felipe envió a Andalucía a Manuel Chaves, a la sazón ministro de Trabajo, como candidato para sustituir a un Rodríguez de la Borbolla recién defenestrado. El interesado se resistió hasta el final todo lo que pudo y no se preocupó de ocultarlo, por lo que tras confirmarse la designación fue bautizado por la prensa como «el candidato a palos». Ganó por amplia mayoría –el PSOE era entonces imbatible en cualquier lado– y tras un período de reticencia el cargo le acabó gustando; se quedó en el palacio de San Telmo casi veinte años durante los que convirtió la autonomía en una especie de virreinato sostenido a base de clientelismo –ay, los EREs– y una imagen átona que suscitaba poco rechazo. Juanma Moreno no ha reproducido aquella red clientelar basada en la hegemonía del aparato orgánico, pero ha aprovechado el peso institucional de la Junta para consolidar un liderazgo personal que explota una herencia sociológica de fuerte arraigo: el miedo histórico al desamparo.
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
leer más...







