La democracia reaccionaria
Cuando la Transición, la clase política vasca que contaba se veía a sí misma como progresista. Era antifranquista, pero no quería saber de la igualdad. No han cambiado gran cosa, salvo que ahora suena más sórdida la repetición de desatinos. Sin orientación clara, pero con líderes que quieren aparentar un papel mesiánico, pese a su aspecto anticarismático cuyo atractivo solo queda para su tribu
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