La dignidad de la democracia
«Fue una obra de éxito hecha por personas de distinto signo». Así definía Ignacio Astarloa la Ley de Partidos aprobada en 2002 que permitió la ilegalización de Batasuna. El que fue uno de sus principales artífices concluía en un reciente debate: «La democracia española acabó con algo aberrante: que un grupo terrorista tuviese un partido político»
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