La ejemplaridad del juez
Después de Marchena
El pulso por el reemplazo de Marchena amenaza con comprometer el ya de por sí difícil equilibrio del CGPJ que ha de decidirlo en medio de fortísimas presiones desde el ámbito político; a nadie se le escapa el carácter estratégico que ese cargo ha adquirido en una legislatura ensombrecida por las sospechas de corrupción en el entorno más cercano del sanchismo. La justicia es el único dique institucional que mal que bien ha resistido hasta ahora la tendencia bonapartista de la concentración de poderes
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
2024-12-07
La ejemplaridad del juez
Si un servidor público representa el ideal de la ejemplaridad ese es el juez que hoy deja la presidencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo después de diez años. En contraste con los Garzón, Marlasca, Álvaro García Ortiz, Margarita Robles, Cándido Conde Pumpido o Juan Carlos Campo, el juez Marchena no se ha dejado seducir por el poder o el dinero. Y, me consta, que además de la presidencia del CGPJ que rechazó a un Gobierno de centroderecha cuando percibió la instrumentalización política del cargo, posteriormente recibió ofertas de ministerios y cargos directamente desde la Moncloa. Bufetes madrileños de facturación multimillonaria le han puesto en la mesa el cheque en blanco firmado para que escribiera la cifra por la que suspiraría cualquier profesional. Siempre rechazó las tentadoras ofertas, confirmando, por una vez, que no todos los servidores públicos tienen un precio (legal, claro). Hasta dejó de aceptar invitaciones al famoso palco del Bernabéu por no dar el mínimo pábulo a conjeturas maliciosas.
JUAN CARLOS VILORIA - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
2024-12-05








