La firma que no figura en la denuncia
El estercolero de la Historia: ese lugar adonde Trotski arrojó famosamente a los mencheviques (que no eran tan brutos y malvados como él y los suyos, como el mismo Trotski tuvo ocasión de comprobar años después, cuando Stalin asesinó primero a toda su familia y luego a él mismo, mediante el piolet que le clavó en la cabeza el catalán Ramón Mercader).
¿Es que no se dan cuenta de que no son nadie, y que cuando sacan el morro del estercolero lo máximo que consiguen es provocar lipori, vergüenza ajena? ¿Por qué no se mimetizan con el terreno?
¿Pero es que no se dan cuenta de que su tiempo ha pasado? ¿No se dan cuenta de lo muy cansinos que resultan, de que son hastiosos? Ayer, hasta El País editorializaba en un tonillo de fastidio y hartazgo sobre la nueva iniciativa de cinco prohombres lazis, cinco ex consellers de Cultura que, a cuenta de unos frescos del monasterio de Sijena que todavía custodia el MNAC y que, por mandato judicial inapelable, debe devolver a sus legítimos dueños, el Gobierno de Aragón, han puesto una denuncia contra la jueza que así lo dictaminó por “prevaricación”.
IGNACIO VIDAL-FOLCH - CRÓNICA GLOBAL
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