La 'mani' del 18-S en El Mundo el día 'D'
El día "D" en El Mundo

Héroes en busca de un liderazgo
Para el nacionalismo catalán, el fundamento nuclear de su identidad es la lengua y esa convicción romántica de que a través de su aprendizaje se implanta una determinada forma de ver y de entender el mundo. Su componente xenófobo e intolerante, insolidario e incívico, se manifiesta en la exclusión visceral del castellano por odio o temor cerval a que fagocite o contamine el catalán
JOAQUIN MANSO (DIRECTOR) - EL MUNDO (VÍA ALMENDRÓN)
2022-09-18


Los impulsores de la manifestación posan frente a la barcelonesa Estación del Norte. "A la esperanza hay que ayudarla", sostiene Rafael Arenas, "y para eso es importante que sea un éxito. Por los derechos de todos los catalanes, pero también por el mantenimiento de los vínculos con el resto de los españoles".

"Están atentando contra los derechos lingüísticos de los alumnos catalanes"
Centro de Barcelona. Domingo. 11 de septiembre de 2022. Falta una semana para la manifestación convocada por la plataforma Escuela de Todos con el lema Español, lengua vehicular. Detrás está el trabajo de un grupo de personas conjuradas para que se cumpla la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que obliga a impartir el 25% de las asignaturas en español, mientras las autoridades maniobran para no acatarla.
Son héroes, y Crónica los acompaña en los preparativos de la que esperan sea una riada humana. El lugar de la cita es el Arco del Triunfo, en la confluencia del paseo de San Juan y el de Lluís Companys...
Pero hoy, 11S, es la Diada. Falta una semana para la manifestación y Ómnium Cultural ha elegido el Arco para un mitin. Por la plaza circulan grupos de nacionalistas con la estelada al cuello. Apenas a cien metros, Oriol Junqueras realiza la ofrenda floral a Rafael Casa nova. Gritos de «fuera, fuera» y «botifler». La Guardia Urbana controla a la multitud. Trasladamos la reunión a un lugar más discreto.
1. MARITA RODRÍGUEZ HIDALGO
Profesora jubilada. Asociación por la Tolerancia
«Soy testigo de la ruta de exclusión progresiva del español trazada por la Generalidad»
Jubilada desde 2015, Marita Rodríguez Hidalgo acumula décadas de militancia cívica. Su primer contacto con el nacionalismo fue en el curso 7879. «Yo daba mis clases en castellano, como casi todos, pero ya había algún profesor que lo hacía en catalán. A uno de mis hermanos, recién llegado de Ceuta, matriculado de 2o de BUP, le tocó precisamente recibir las clases de latín en catalán. Lógicamente habló con la profesora para ver si podía cambiar al español. La negativa ni siquiera fue matizada. Ahí ya vi un conflicto en cuanto a derechos lingüísticos individuales difícil de resolver».
Cuando su propia hija cumplió 3 años, en 1983, Marita ya no encontró ninguna escuela pública que respetara el derecho que le asistía de recibir su primera enseñanza en su lengua habitual. «Por suerte encontramos una concertada en la que pudo educarse en español los primeros años».
Con el tiempo las autoridades locales expulsaron de Cataluña a más de 14.000 docentes. «Algunos fueron conminados, mediante telegramas, a pedir destino fuera de Cataluña por no haber superado la prueba de catalán, sin que despertara», lamenta, «la más mínima alarma periodística, ni interés por parte de algún departamento de sociología de alguna universidad española».
En los noventa los llamados normalizadores, comisarios políticos, llegan a su instituto, Arnau Cadell de Sant Cugat. Aunque todas las actividades escritas y la inmensa mayoría de clases eran en catalán, quieren normalizar la lengua catalana. «¿Qué quería decir eso?, ¿quizás que yo, que tenía mi certificado de idoneidad de catalán, cambiase de lengua? Hasta ahí podíamos llegar. A mí, que había opositado cuando el ámbito de oposiciones era el español, y que me habían transferido a la Generalidad sin preguntarme, ¡ni hablar!». Ni ella ni su marido, Antonio Roig, profesor del mismo centro, catalanohablante y catalanodocente, aceptan la imposición. «Nos convertimos en francotiradores y derrotamos, mediante votación secreta, el Plan de normalización de nuestro centro». Después lo colaron a través del consejo escolar con «trampas inenarrables y presiones en forma de papeles anónimos decorando las paredes del instituto». En 1995, la pareja encontró la Asociación por la Tolerancia y la Asociación de Profesores por el Bilingüismo. «Nos involucramos, y ¡hasta hoy!».
2. JOSÉ DOMINGO
Letrado de la seguridad social, ex diputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña, Presidente de Impulso Ciudadano
«La inmersión lingüística obligatoria, que defiende estúpidamente una izquierda aburguesada, es un atentado».
José Domingo nació en el seno de una familia castellanohablante. Vivían en Verdún, distrito de Nous Barris de Barcelona. En 1975 estudió COU en el Jesús, María y José, «ahora Jesús, Maria i Josep». «Me tocó de compañero de pupitre un chaval de San Andrés, que sólo hablaba en catalán. Lo hacía por militancia nacionalista y para reeducarme. Fue mi primer baño de inmersión».
Los hay que abren los ojos por la fuerza de los hechos. Otros arrancan a desandar el chantaje gracias a un libro. En el caso de Pepe fue uno profético, Lo que queda de España, de Federico Jiménez Losantos. Su lectura, para un joven de izquierdas, proporciona munición para seguir erguido. Descubrió que «la condición de castellanohablante hijo de obreros no era una minusvalía, yo no era de peor condición que mis compañeros universitarios catalanohablantes».
Año 1981. Termina la Universidad. Vive en Madrid. Después, en Palma de Mallorca. «La problemática lingüística se adormeció para mí. Tanto que algunos de mis amigos me llamaban Pep en Madrid». Regresó a Barcelona en 1992, pasadas las Olimpiadas. Coincide con los primeros decretos de inmersión. En 1995 entra en la Asociación por la Tolerancia. «Enseguida cogí responsabilidades y rápidamente me enfrenté a mi primer recurso en materia lingüística».
Ya ha perdido la cuenta de los pleitos que ha dirigido. Entre otros, recuerda que ha impugnado reglamentos de usos lingüísticos de ayuntamientos, de hospitales y de la Generalitat. Ha atacado las cuotas lingüísticas en la exhibición cinematográfica. Ha impugnado las adjudicaciones de la Generalitat de licencias de radio y ha defendido la rotulación también en castellano. Ha asesorado a las Casas Regionales. Ha llevado al Defensor del Pueblo peticiones para que interponga recursos de inconstitucionalidad contra las leyes lingüísticas de la Generalitat. «Sobre todo, he asistido a cientos de padres que querían para sus hijos una educación también en castellano. Todavía lo hago». Recientemente ha «impulsado las acciones solicitando la ejecución de la sentencia del 25%».
Suyos son los estatutos de Convivencia Cívica Catalana, Impulso Ciudadano, Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña, Societat Civil Catalana y, recientemente, Escuela de Todos. También colaboró en la constitución de «Ciutadans Partido de la Ciudadanía», del que fui diputado, y he organizado manifestaciones y concentraciones en defensa del bilingüismo escolar, institucional, en favor de la Constitución y contra el terrorismo. Un sin parar».
3. RAFAEL ARENAS
Catedrático de Derecho Internacional Privado en la Autónoma de Barcelona. Vicepresidente de Impulso Ciudadano
«Obviamente, a la Generalitat y los partidos que les dan apoyo, los tenemos enfrente. Pero es que ahora también tenemos enfrente al gobierno de España, mientras los tribunales bajan los brazos».
En 2006, cuando los nacionalistas niegan la posibilidad de introducir una tercera hora de castellano en las escuelas, Rafael sintió un aguijonazo de perplejidad. «Su reacción, tan exacerbada, me pareció extraña». Gracias al postureo nacionalista caen muchas vendas.
La mujer de Rafael es maestra. Cuando se encontraba en la calle con alumnos les hablaba en catalán. Era lo normal. «Pese a que nosotros siempre hablamos en castellano ya que el español es, en muchos casos, la lengua materna tanto de los profesores como de los alumnos». Son los años del debate sobre el Estatuto de Autonomía, nido de avispas agitado por Zapatero. «El nacionalismo era cada vez más explícito en sus planteamientos y sólo entonces vi que lo que se pretendía con la inmersión era, en realidad, la exclusión del castellano o, al menos, su minorización».
Todo iría a peor en 2009, cuando su hija comenzó a ir al colegio. «En la reunión con los padres al principio de curso vi que en la clase los nombres de las cosas eran más grandes en catalán que en castellano. Además, se nos informó de que el castellano solamente se introduciría en forma oral. Pretendían utilizar la escuela como instrumento de construcción nacional». Resultaban evidentes las consecuencias pedagógicas de excluir la lengua materna. «Hacia 2010 ya tenía claro que la denominada inmersión era una herramienta nacionalista. El estallido del proceso, sin embargo, hizo la conexión entre el nacionalismo y escuela todavía más evidente».
Son los años de las primeras decisiones judiciales que reconocían el derecho a la enseñanza bilingüe. «Poco después arranca mi activismo en Societat Civil Catalana. Conocí a personas que llevaban lustros trabajando por defender la vehicularidad del castellano y comencé a colaborar con ellos, sobre todo en la dimensión jurídica de la defensa de los derechos lingüísticos».
Rafael todavía tiene hijos escolarizados en el sistema público. Cada vez está «más convencido de que cuando se pase página de esta situación anormal la gente se preguntará cómo es posible que durante tanto tiempo se tolerará una situación tan abusiva como es la que supone la enseñanza monolingüe obligatoria en una región en la que la mayoría de los alumnos tienen como lengua materna una que no es la de la escuela».
Tampoco se miente. Sabe bien que «cada vez que el constitucionalismo sale a la calle mide sus fuerzas. Mucha gente desea un fracaso estrepitoso para que "dejemos de molestar"».
4. ANA LOSADA
Presidenta de la Asamblea por una escuela bilingüe
«La escuela catalana ni es democrática ni es inclusiva, ni es plurilingüe ni lucha contra la desigualdad»
Ana es Portavoz de Escuela de Todos y Presidenta de Asamblea por una Escuela Bilingüe, plataforma de 15 asociaciones unidas desde diciembre de 2021 para hacer posible la aplicación de la sentencia del 25%. «Empecé en el activismo por la igualdad de derechos lingüísticos en el año 2013», recuerda, «José Domingo mantuvo varias reuniones en diferentes poblaciones del Baix Llobregat, y yo asistí a la que se realizó en Hospitalet de Llobregat. Ese día le escuché hablar sobre la primera agrupación de AEB creada en Sant Cugat».
Como tantos, el topetazo le había llegado cuando su hija empieza en la educación infantil. «Un día tienes un hijo y vas a matricularlo a la guardería de tu barrio, 90% de castellanohablantes, y todo el personal docente y no docente te habla en catalán, aunque todas las familias hablen en castellano, te dan impresos sólo en catalán, y empiezas a sospechar que la inmersión no es otra cosa que exclusión».
«Detrás de cada llamada o email», explica, «hay una historia que siempre intentamos conocer de primera mano. A veces cuesta mantener la serenidad por la injusticia». «Ver de cerca como instrumentalizan la lengua, niegan derechos incluso a los más necesitados, como te tratan de ignorante o intolerante, esa forma de hablarte y mirarte por encima del hombro, se acaba cuando te enfrentas, cuando no bajas la mirada y das argumentos y les demuestras que detrás de todos y cada uno de sus mantras sólo hay mentiras, supremacismo, desigualdad, clasismo y, por supuesto, rancio nacionalismo».
No todo son espinas. Ha conocido a «padres valientes, que no se amedrentan». Entre los peores momentos subraya las historias de acoso a las familias. Los concejales de ayuntamientos apostados delante de las casas de quienes piden el 25% para sus hijos. Las amenazas en las redes. Las injurias. El tratamiento que les dispensan los medios nacionalistas. O «los padres que renuncian porque no ven sentido a luchar solos mientras el Gobierno mira hacia otro lado».
Qué decir de los alumnos inmigrantes, tunecinos, marroquíes, argelinos, por supuesto latinoamericanos, que no saben catalán; no digamos ya sus padres, impotentes incluso para leer un boletín de notas que, por supuesto, vienen en catalán y no entienden. O esos otros, padres de hijos con NNEE (necesidades educativas especiales), que «ni siquiera pueden tener ni una misera asignatura en castellano». Por si fuera poco, con cada resolución favorable y cada sentencia a favor del bilingüismo, resulta habitual que «el director del centro reúna a los padres del curso, a veces acompañado por el inspector, con su lacito amarillo en la solapa, y les cuente que por culpa de una familia se ven obligados a aplicar la sentencia, pero que hará todo lo posible para que esa imposición no afecte a sus hijos. Y esos padres escuchando en silencio, mordiéndose la lengua para no saltar ante semejante presentación tendenciosa».
«Excluir al español», sentencia, «supone excluir los lazos con el resto de España, minusvalorar la lengua española y asumir que la cultura en castellano es de segundo nivel». «Tratan de segundones a los catalanes castellanohablantes».
5. JÚLIA CALVET
Presidenta de la asociación juvenil S'haAcabat!
«Por el simple hecho de formar parte de S'ha Acabat! he tenido que vivir episodios que no se los deseo ni a mi peor enemigo».
Julia Calvet tiene 21 años. Á su edad la mayoría sólo tiene cabeza para la noche o, con suerte, las clases. Pero ella es ya una veterana de la lucha política. Ha conocido el acoso en los campus, cuando las escuadras nacionalistas rodean a los estudiantes de S'ha Acabat! «Hay que desenmascarar la inmersión y lo que supone para los catalanes que hemos estudiado a partir de este proceso. En Cataluña no sólo no se puede estudiar en español, te señalan».
Estudiante de Derecho en la Pompeu Fabra, recuerda cómo, a raíz de la violencia desatada por la sentencia del procés, «me juré que no volvería a quedarme en casa viendo cómo destrozaban mi tierra y discriminaban al que piensa distinto».
En S'ha Acabat! descubrió que no estaba sola. «Puede parecer una tontería, pero para mí, ver que había otros jóvenes que amaban tanto Cataluña como España, que no les importaba decir que se sentían españoles, que defendían la Constitución del 78, y que lucían la rojigualda sin complejo alguno, fue como si se abriese un auténtico oasis».
¿La peor experiencia? «Cada año se organiza una Feria de Asociaciones en la Pompeu. Ese día yo tenía clase. Pero desde la ventana del aula en la podía ver el estand de S'ha Acabat! Todo parecía ir bien... Hasta que empezaron los gritos. Mis compañeros fueron rodeados. La visibilidad cada vez era más reducida por culpa de las bengalas y los botes de humo. Salí de clase para unirme a los de S'ha Acabat! Miré a esos salvajes a la cara. La mayoría la llevaban tapada. Sólo les veía los ojos. Una mirada llena de rabia y odio. No había ningún tipo de seguridad ni barrera, por pequeña que fuera. Absolutamente nada. Estábamos nosotros y, a centímetros, los violentos. Algunos profesores que nos decían que la universidad no era sitio para hacer política. Entonces, además de las amenazas e insultos, empezaron las agresiones. Golpes en los brazos, en las piernas y la espalda, en la cara. Estuvimos rodeados más de una hora. Aguantamos como podíamos. Cuando todo terminó, fuimos al hospital».
«Mucha gente que piensa que todo esto no vale la pena, que las cosas seguirán siendo iguales, que no cambia nada... pero no, puedo asegurar que sí vale la pena. Lo difícil vale la pena».
6.DOLORES AGENJO RECUERO
Profesora de Lengua Española jubilada, Responsable de Educación y Lengua de SCC
«La continuada traición a nuestras reivindicaciones, no es alentadora».
Como tantos docentes, Dolores contempló en primera fila la sangría del español en la enseñanza pública. «Quieren que los niños sustituyan el español en todo tipo de interacción social por el catalán. Lo dijo el consejero González Cambray: "Hay que relacionarse, hay que amar en catalán". Imposible ser más totalitario».
Sostenían que la inmersión era un mal menor. Una injusticia necesaria «para mantener la paz social en Cataluña y a Cataluña dentro de España». Pero la usaron como «instrumento de construcción nacional».
Cuando fue nombrada directora pudo contemplar hasta qué punto «el monolingüismo en catalán incide negativamente en el aprendizaje de los alumnos. «Llegaban estudiantes sudamericanos con un buen nivel y tras el primer año sufrían un retroceso en su nivel de español y fracasaban en casi todas las materias».
9 de noviembre de 2014. «Me eché al monte. No permití que me utilizarán para hacer algo ilegal, y que iba contra mi conciencia. Desde entonces he participado en prácticamente todos los actos que han organizado y escrito cuántos artículos me han pedido en defensa del derecho a la educación en español».
Por cierto, la inmersión «no tiene correspondencia con lo que se entiende internacionalmente. Es exclusión. Prohibición del español como lengua de docencia».
Respecto a las consecuencias de dar la cara, no le sorprende que ser valiente salga tan caro. «Un aluvión de insultos bestiales y amenazas a través de las redes e incluso de mi correo personal. No me hacen mella». ¿Que qué nos jugamos el 18? «La democracia y el Estado de derecho».
7. JORDI LÓPEZ
Miembro de la Asamblea por una escuela bilingüe
«Mis hijos tienen la obligación de aprender catalán, pero también español, en igualdad de condiciones»
Hace tres meses que Jordi López solicitó al Parlamento Europeo amparo ante las amenazas del conseller de arrebatar a sus hijos el 25% de las horas en español. «Uno de los dos niños», recuerda, «presentaba dificultades de aprendizaje. Podían atenuarse con más clases en su lengua materna, el español. Su madre es argentina. La neuróloga, los profesores y EAP entre otros, afirmaban en pequeño comité que avanzaría, pero nadie quería plasmarlo por escrito».
Enfrentada a un muro, la familia contacta con la AEB. Después de la denuncia ante el TSJC se conceden unas medidas cautelares. «A mi hijo pequeño se le puso matemáticas en español y con mi otro hijo se tuvo que volver a interponer el recurso ya que cambiaba de centro escolar al empezar primero de la ESO. Las medidas cautelares llegaron al finalizar el pasado curso». Un calvario: «Cada vez que nuestros hijos cambian de ciclo tenemos que volver a pedir las medidas hasta lograr la sentencia en firme».
El 2 de septiembre el centro donde estudia uno de sus hijos, Instituto Salvador Dalí, indicó a la familia que no las aplicaría. Una balada demasiado vista. Un atropello repetido.
¿Las consecuencias de luchar por el derecho de tus hijos? «Desde que las invitaciones de cumpleaños de los niños se vean muy reducidas a que tu hijo pequeño te diga que un compañerito le ha dicho que "por culpa de tu padre ahora tenemos más castellano en clase"». «Quien tendría que tomar las medidas para que se respetaran las decisiones judiciales, el gobierno de España, del PSOE, mira para otro lado mientras los derechos de las familias son pisoteados y vulnerados».
Y Carlos, el octavo 'magnífico'
A la convocatoria con 'Crónica' también acudió Carlos Silva Compañón, Portavoz de Docentes Libres. «El tema lingüístico es uno de los ejes de nuestras actuaciones, que incluyen el tema educativo y la denuncia de la imposición de la inmersión lingüística obligatoria, pero también los atropellos lingüísticos en el ámbito de la administración y de los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos y en todos los espacios de la vida pública». «La Generalitat y las políticas nacionalistas han obligado a las familias a sufrir un auténtico calvario para lograr un derecho reconocido por todos los tribunales. Hay que tener mucha determinación, valor y unos principios a prueba de todo para enfrentarse a la maquinaria del poder nacionalista, que busca la creación de una sociedad silenciada y sumisa, que no estorbe sus objetivos políticos». Añade que «la ausencia de los profesores no nacionalistas del debate público creaba el espejismo de una profesión unida sin fisuras en torno a la obligatoriedad del catalán como lengua única y la prohibición del castellano como lengua vehicular. El silencio de los docentes no nacionalistas juega a favor de algo que sabemos que rechaza una gran parte de la profesión pero teme manifestar por miedo a las consecuencias».
Ana Losada: "Queremos la convivencia lingüística. Se ha de respetar nuestro marco constitucional. Defendemos que las dos lenguas sean vehiculares"
Rafael Arenas: "Deseo una escuela donde los dos idiomas se usen con naturalidad y que favorezca la convivencia. Esa no es la escuela que dibuja la denominada inmersión"
José Domingo: "Los constitucionalistas estamos desamparados por las élites políticas y financieras. Ahora sentimos algunos pequeños pálpitos, pero no el chorro de energía necesario para coger fuerzas para una recuperación de la España constitucional"
JULIO VALDEÓN - EL MUNDO (PREMIUM)








