La nueva política es la vieja política
Somos adultos, por el amor de Dios. A lo mejor nos merecemos que alguien se dirija a nosotros como personas con dos dedos de frente, razonables, capaces de entender qué es lo que está pasando y con qué recursos contamos. A lo mejor alguien debería, por fin, pensar en nosotros y en nuestras necesidades en lugar de en ellos y en los números necesarios para resolver su futuro. A lo mejor es mucho pedir, no lo descarto
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