La pornográfica hipocresía de Occidente en Afganistán
La próxima vez que, desde nuestra complaciente atalaya occidental, nos sintamos tentados de defender el derecho de una cultura a taparle la cara a una mujer, recordemos que ese respeto a la diversidad será la antesala de taparle la boca. Y, luego, de lapidarla.
«¿Hay algún instrumento más eficaz que la lengua para asegurar la existencia de un grupo?», dice Joseph Vendryes, a quien recuerda Salinas en su libro.
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