La sedición no está de moda
La sedición no está de moda
Lo de reformar el delito de sedición para desjudicializar la política es una de las mejores ideas que ha parido ningún gobierno. Si a usted le han condenado por sedición, la mejor manera de desjudicializar el tema es reformar el delito, es decir, suprimirlo, no es necesario utilizar eufemismos. Un indulto también sirve, pero para que haya indulto debe haber un juicio previo, y eso es muy farragoso, mejor si podemos ahorrárnoslo eliminando el delito. Yo creo que debemos ir a por todas, y no limitarnos a desjudicializar la política, sino hacerlo con la vida misma. Desjudicializar la vida tendría las ventajas de acabar con el colapso de los juzgados y de disminuir, mejor dicho, eliminar, a la población reclusa, que no veas lo que nos cuesta alimentar a los presos, no digamos si entre los presos está Junqueras. Reformar el delito de atraco a mano armada supondría, por ejemplo, poner en la calle a los pobres atracadores, que tienen el mismo derecho que un sedicioso a ser considerados honrados. De paso, podrían volver a casa quienes se fugaron después de delinquir, sea el Vivales o el Dioni en su día. Lo mismo debe hacerse con los delitos de violación, levantamiento de bienes, allanamiento de morada o proxenetismo, hay que desjudicializar la vida entera, no sólo la política, que se vea que todos somos iguales ante la ley.
-Y los delitos de prevaricación y falsedad documental, ¿qué?
-Todos, señora Borràs, no se preocupe, los reformaremos todos.
En su momento, fue lógico que a los líderes del proceso se les condenara por sedición, no había otra opción. Si hubiera existido el delito de «tonto del culo», habrían sido condenados por ello, que es el delito que más se aviene a quien pretende fundar una republiqueta sin pensar en las consecuencias que le puede acarrear, y lo que es peor, sin tener nada preparado. La sedición les va unas cuantas tallas grande, no por el delito en sí, sino porque presupone un mínimo de sustancia gris. Ante la imposibilidad de acusarles de tontos del culo -y ya que mentir a los electores tampoco es delito, al contrario, hay quien lo tiene merecido-, se optó por el delito de sedición, que es mucho menos vergonzoso para ellos. Entre ser un sedicioso o ser un tonto del culo, mucho mejor que te califiquen de sedicioso. Y todavía se quejan.
[AT: este artículo fue censurado por El Periódico)
ALBERT SOLER BUFÍ - DIARI DE GIRONA (SUBSCRIPTORS)
2022-10-18








