Lo peor no es lo que se ha hecho público

14 - 06 - 2025 / RAFAEL ARENAS GARCÍA

Lo peor no es lo que se ha hecho público

  1. La amnistía es mucho peor que lo que está saliendo.
  2. Haber reformado el Código Penal al gusto de los delincuentes para borrar la sedición y modificar la malversación es bastante peor que lo que hemos sabido hoy.
  3. Los indultos como pago para obtener votos es peor que los audios de Cerdán.
  4. Haber votado en el Parlamento Europeo para intentar impedir una resolución que perjudicaba a los terroristas me produce más repulsión que la corrupción que ahora está saliendo a la luz.
  5. La colaboración con el régimen criminal de Maduro que ya conocíamos (el incidente de Delcy, el papel de Zapatero como palanganero de los chavistas) es más reprobable que cualquier escándalo económico.
  6. Así que perdonad que hoy no lleve las manos a la cabeza. Para mí, Santos Cerdán es el que negoció con Puigdemont la entrega de los derechos de los constitucionalistas en Cataluña a cambio de los votos que Sánchez necesitaba para la investidura; así que el que haya apañado contratos públicos, colocado a gente en empresas públicas o, incluso, amañado las primarias del PSOE (¡qué escándalo! ¡Los gangsters hacen cosas de gangsters!) no tienen capacidad alguna de mover mi indignación ni un milímetro.
  7. Eso sí, me alegra que algunos; que habían visto con indiferencia la amnistía, los indultos, la reforma del Código Penal, la instrumentalización de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía, la colonización de las instituciones y la colaboración con el régimen de Maduro; ahora, aunque sea por razones "menores" finalmente caigan en lo que se esconde tras esas siglas, tras ese presidente, tras esa organización que a puntito está de poder ser llamada, en sentido literal, criminal.
  8. Haber puesto la Abogacía del Estado (primero) y la Fiscalía (después) al servicio de los intereses de Sánchez es más dañino que colocar a una "amiga" en una empresa pública o que exigir mordidas por la contratación de obra pública.
  9. Colonizar las altas instituciones del Estado, despojarlas de su prestigio y ponerlas al servicio de un plan que, como se está mostrando, no puede ser calificado más que como trama delictiva es tan grave como la trama misma.