Los años de bromo
Por fortuna, los años de plomo pasaron, pero poco después hemos inaugurado otra época, a la que quizá podríamos llamar «los años de bromo», en los que se ha ido retorciendo la soberanía nacional a base de intoxicar las instituciones públicas hasta un punto cercano a la sedación total, pero esta vez desde su propio interior. Uno de estos ambientes envenenados se vivió en octubre de 2017, cuando era apremiante que España se hiciese presente en Barcelona y Felipe VI, cumpliendo de forma estricta la función que tiene legalmente encomendada, tuvo que encarnar la unidad y permanencia del Estado que simboliza la Corona para recordarnos a todos los españoles fieles a la Constitución que no estamos solos
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