Más barro en la toga de Conde Pumpido
El Gobierno confía su suerte al presidente del Constitucional en tres asuntos críticos: la neutralización del Supremo, el respaldo a la ley de amnistía y su aplicación a los malversadores y la anulación de la instrucción de la causa al FGE.
La abogacía del Estado, en atento servicio al presidente del Gobierno, nos recordó a todos que los jueces también pueden delinquir. Interpuso una querella por prevaricación en el mes de julio del pasado año que amplió en septiembre, contra el juez Juan Carlos Peinado, suponiendo que estaba delinquiendo al investigar torticeramente a Begoña Gómez. La fiscalía, la que dirige aún García Ortiz, informó favorablemente la admisión de la querella, pero el Tribunal Superior de Madrid rechazó tramitarla. Lo mismo hizo en octubre con otra que, también por prevaricación, interpuso la defensa de la esposa del presidente Sánchez, pero siguió la misma suerte, aunque en ese caso la fiscalía no fue tan servil como con la anterior. No obstante, ese pedazo de ministro de Transición Digital y Función Pública, Óscar López, ha seguido afirmando, calumniosamente, que Peinado prevarica en la instrucción de esa causa. Y no pasa nada.
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