No, hermana, yo no te creo. A ti, hermano, tampoco
Saltar de lo teológico a lo mundano es el modo más seguro de estrellarse.
Se cree en la absoluta verdad que solo una infinita divinidad puede garantizarnos. De todo lo demás, se duda. Es el principio general de cautela cognoscitiva, sin el cual ningún conocimiento sería regulable. En todo cuanto a la razón mundana concierne, la negación precede a la afirmación. Dicho de otro modo: toda afirmación debe ser dada por falsa mientras no se haya demostrado que no lo es; la carga de la prueba recae sobre la afirmación.
GABRIEL ALBIAC - EL DEBATE
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