Parlamento de Marita Rodríguez

22 - 06 - 2006 / Marita Rodríguez, Asociación por la Tolerancia

 

XII Premio a la Tolerancia.

Parlamento de Marita Rodríguez (presidenta de la AT)

Rosa Díez tiene méritos sobrados para recibir el Premio a la Tolerancia ,de hecho, el año pasado, recibió otro Premio a la Tolerancia: el José Prat, de los Ateneos de España. Y no somos los únicos que le vemos virtudes. Cuenta en su haber con otras distinciones como la Medalla al Mérito Constitucional y el Premio a la Convivencia del Foro de Ermua.

Se los ha ganado a pulso. Desde todos los puestos de responsabilidad política que ha ocupado dentro de su partido, siempre se ha entregado con entusiasmo, tesón, argumentos y valentía en allanar el camino de todo lo que obstaculiza la consecución de ese bien preciado que es la libertad, convencida de que sin ella, ni hay igualdad ni hay democracia. Por ello, nos consta que lamenta, con nosotros, la aprobación de este Estatuto.

Claro que la libertad en la CAV ha sido y es tarea dura por estar condicionada nada menos que por las pistolas, la extorsión y el miedo en estado puro. Durante muchos años, el discurso académico y político contra el terrorismo o brilló por su ausencia, o fue anémico, o se contagió parcialmente de él. No se pusieron a tiempo todos los recursos legales de que dispone un Estado de derecho, ni hubo una rebelión ciudadana exigiéndolos. Se fue extendiendo la idea de que no se podía acabar con él y el tema llegó a ser tabú. El terrorismo se hizo fuerte y la democracia, débil. Pero en medio de esa debilidad colectiva, se alzaron voces muy claras, que trabajosamente fueron ganando espacio. La de Rosa fue una de ellas.

Su honestidad intelectual la condujo novedosamente a dirigir sus críticas al nacionalismo, al que tuvo ocasión de conocer muy de cerca y ver su insaciabilidad y su falta de lealtad democrática, durante los 7 años que duró el 2º pacto de gobierno entre el PNV y el PSE. Antes de la traición de Lizarra ya se mostraba políticamente incorrecta al afear a sus socios que echaran el flotador a ETA cada vez que la veían en situación de debilidad. El PNV, con su discurso, coincidente con el de la banda, de alguna manera, legitimaba su existencia, aunque aborreciera sus métodos.

Hace ya 10 años, publicó un artículo en el que se mostraba contraria al final dialogado del terrorismo. "Ya vale de engañarnos y de caer en su trampa: los terroristas no persiguen nada que tengamos, nada que les podamos dar. Ellos matan para vivir. Somos nosotros, con nuestras torpezas y titubeos, quienes prestamos el discurso político a lo que es pura mafia y terror."

Cuando se habla de "paz dialogada" olvidamos un pequeño detalle: que no hay en la historia un ejemplo de paz que se haya firmado sin que la guerra haya castigado de forma similar a las partes en contienda. Y en Euskadi, no nos engañemos, no hay dos ejércitos luchando. Aquí no hay tal guerra. Aquí lo que hay es un grupo de vascos fascistas que matan, muchos que sufren y unos que mueren. Y que nadie me interprete mal: yo no quiero que muera ni uno solo más. Ni siquiera de los malos.

Hace 10 años, pocos tenían la claridad de mente o el valor para hablar así. Ella no ha cambiado su discurso; nos ha impregnado de él. Las coordenadas las han movido otros.

Rosa es una política responsable y tiene convicciones profundas basadas en el análisis, en la razón y en la experiencia, y cuando alguien dice Diego donde antes dijo digo "las hemerotecas dan cuenta de numerosos ejemplos" se lo tienen que justificar. Además, ella considera que su lealtad al partido no implica su silencio ante prácticas que ve que pueden poner en riesgo sus propios principios y los del partido. Precisamente, apuesta por echar fuera del partido los lastres del pasado: el patrimonialismo, el sectarismo, la opacidad...so pena de llegar tarde al futuro. Piensa que la democratización interna e integral no tiene por qué debilitar la estabilidad, la coherencia y la gobernabilidad de los partidos; sino dotarlos de una mayor eficacia a la hora de canalizar la representación de los ciudadanos.

Lleva muchos años dando ejemplo de dignidad, de coherencia y de sacrificio personal en nombre del Partido Socialista, elevando su cotización en el mercado de los votos. La hemos visto defender con vehemencia al PSOE y su derecho a ser socialista, en foros donde se han puesto en evidencia algunas contradicciones dentro de su partido. Y aunque aboga por el entendimiento en cuestiones de Estado entre los dos grandes, sobre todo en materia de terrorismo, no ha sentido la tentación de cambiar de filas, pero tampoco ve a su adversario político como enemigo, lo que "en los tiempos que corren" la convierte en un poco sospechosa.

Por ese ánimo de entendimiento, creo yo que se involucró en ¡Basta ya! Ahí intensificó, con mayor comodidad, su labor crítica y de concienciación colectiva junto a otros compañeros socialistas, otros tantos populares y muchos independientes, y apostó por lo que se dio en llamar el bloque constitucionalista. El hecho dramático de que los cargos de estas dos formaciones se hubieran convertido en blanco del terrorismo les unió un montón. Por eso, aplaudió que el PSOE y el PP suscribieran el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, y la Ley de Partidos, que da la casualidad que ha resultado ser el instrumento más eficaz, hasta la fecha, para deslegitimar y derrotar a ETA.

Es verdad que, aunque fuera idea de Zapatero y avalada por la cúpula del PSOE, tuvo sus detractores dentro y fuera de las filas socialistas del PSE; me atrevería a decir que sus máximos opositores estaban en la cúpula del PSC claro que éste, ya ha demostrado que el socialismo sólo lo lleva en las siglas. La realidad es que la opción que había apostado por la alternativa constitucionalista al nacionalismo, liderada por Nicolás Redondo, que veía al PNV como problema y no como solución, quedó descabalgada por los que no querían caminar con el PP ni un metro: no sólo los del pacto del Tinell; los de la infame campaña que ha señalado a este grupo como enemigo de Cataluña; sino esa progresía instalada en Madrid, que siempre defendió la reedición del pacto con el PNV. "Poco les importaba "se queja Rosa" que acabara de pactar con ETA nuestra exclusión, y que en los años de gobiernos nacionalistas no se hubieran resuelto ninguno de los grandes problemas de los vascos, el principal de ellos la falta de libertad"

Por eso, se escandaliza que se ensayen fórmulas fracasadas en el pasado, de las que sólo se benefician los que han colaborado para que la libertad se halle fuertemente coartada para los que no abrazan el ideario totalitario del nacionalismo. Se queja de la nueva ola de perversión del lenguaje al uso; de que se presente a un Otegui desafiante como hombre de paz; de que se llame conflicto vasco al terrorismo; de la sonrisa de Batasuna, tras sus comparecencias judiciales; por no hablar del lacerante espectáculo de Txapote en la Audiencia Nacional; de la mesa extraparlamentaria que quieren montar, o que han montado, algunos de sus compañeros del PSE, por considerarla incompatible con las condiciones que fijó el Congreso para un posible diálogo con los terroristas, y porque la mera constitución de la mesa sería una victoria política de ETA. Teme que cuando la banda está más debilitada que nunca, consiga lo que no ha conseguido en toda su carrera de asesinatos.

Se posiciona valientemente en todos los temas claves, incluido el Estatut, sin dejarse atrapar por el cómodo relativismo moral y ético imperante. Pone límites. No rehuye los problemas, ni la mirada de su interlocutor. A los terroristas, en más de una ocasión, los ha tenido que mirar a los ojos, no para que se arrepientan de sus malas acciones "cosa altamente improbable", sino para frenar sus miradas de odio, para mostrarles que pueden más sus convicciones democráticas que el miedo que ellos le infunden.

Muchos, la vemos cargada de sentido común, y como referente para orientarnos en estos tiempos confusos, en los que destacados compañeros suyos piden a los jueces que actúen teniendo en cuenta las circunstancias.

Compartimos con ella su apoyo a las víctimas del terrorismo, no solo por empatía y solidaridad, sino porque somos conscientes de la deuda contraída con ellas en cuanto víctimas de Estado, porque ETA las aterrorizó, las hirió y las mató en el intento de derrotar y hacer claudicar al Estado. Lo hace por convicción. También porque muchos de los heridos, de los muertos "y el sufrimiento de sus familiares" le han tocado muy de cerca. Porque ella misma sufre en primera persona la amenaza. Gracias a ella y a otras compañeras y compañeros, se ha conseguido pronunciamientos sin precedentes del Parlamento Europeo contra el terrorismo etarra y Batasuna, y a favor de las víctimas.

Aunque Francesc ha hablado de algunas acepciones de la palabra tolerancia, y yo misma he hecho algo parecido a propósito de otros "Premios", de Rosa se puede decir que es ciertamente tolerante según la acepción del término como "respeto a la diversidad"; de aceptación del pluralismo. Ahora que hay tantas referencias huecas a la II República, con segundas intenciones "a mi parecer", son oportunas unas palabras de Azaña, el que fuera su máximo defensor, que nos recordaba hace poco Muñoz Molina, y que Rosa comparte. El acuerdo cívico y el pluralismo democrático por encima de los lazos de sangre o la tribu; la soberanía y la responsabilidad personal, y no la sumisión al grupo o la impunidad de los que se fortifican en él. Estos son mis ideales republicanos. Espero que se me permita no incluir entre ellos la insensata voluntad de expulsar al adversario de la comunidad democrática, ni el viejo y renovado hábito de repetir consignas en vez de manejar razones y acusar de traición a quien se atreve a disentir de la ortodoxia establecida, a no seguir la moda ideológica del momento".

Rosa, a lo largo de los años, tu testimonio siempre nos ha dado fuerza para continuar con todo esto. Ahora, tu testimonio y nuestras fuerzas se incrementan con tu libro y tu blog que son brújulas para navegantes. Tu voz y tu denuncia son las de todos nosotros y también las de muchos de tus compañeros de partido que, por no comprometer su asiento, dejaron las críticas en los pasillos del Congreso y nos tiraron este Estatut a la cabeza. ¡Enhorabuena y gracias, Rosa de España Constitucional!