Políglotas versus plurilingües políticos
El primer argumento se refiere a que no constituye un obstáculo para el normal funcionamiento de la vida parlamentaria gracias a los recursos tecnológicos. ¡Ni el más insensato de los mortales mantendría el argumento de que un “pinganillo” no sea un obstáculo físico ni lingüístico! El segundo, sostiene que además enriquece y favorece un clima de libertad, de normalidad y de convivencia democrática. Aceptemos –que es mucho aceptar– que hablar cada uno en el idioma de su comunidad sea un acto de libertad individual, pero entonces que no se obligue a que sea en una lengua cooficial pues de ser así será un acto de libertad condicionada…
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