Policías que apalean ancianos y mapas de España sin Cataluña, así se educa en las bibliotecas catalanas
Policías que apalean ancianos y mapas de España sin Cataluña, así se educa en las bibliotecas catalanas
De cada 100 ejemplares con temática de historia o política, solo cuatro hablan de España. «Las bibliotecas cierran el círculo de la manipulación que empieza en las escuelas», denuncia la AEBc
ESTHER ARMORA y MIQUEL VERA - ABC
¿A qué estamos, a Rolex o a Netflix?
Natalia Garriga: Consejera catalana de Cultura
Las bibliotecas de la Generalitat catalana rebosan odio y división en sus secciones y estanterías infantiles
Antes de que la CUP se echara al monte del mambo y complicara la aprobación de las cuentas catalanas, Natalia Garriga no cabía en sí de gozo, contando billetes en el pozo de la cultura oficial de la Generalitat. «Cada euro invertido debe tener el máximo potencial transformador», decía la consejera, de la que depende una red de bibliotecas públicas donde el material separatista, la aversión a España y la manipulación embutida recorren las estanterías para solaz y delirio de los jóvenes lectores, que de Harry Potter pueden pasar a Rull y Turull, superhéroes de indulto, antes de llegar a Makoki y su 'Fuga de la Modelo'. Ancianos apaleados por la Policía, cuentos secesionistas -esto es para todas las edades-, represión del Estado, sonrisas 'esteladas', lazos amarillentos y bulos de toda laya componen el índice de una bibliografía copada por el argumentarlo del odio en los apartados de historia y política. España no está, ni se le espera, y si aparece es mutilada. En tiempos de transición digital, esta extraña obsesión por el libro debe de responder a los negocios del entramado independentista y sus ramificaciones editoriales. Si la clave de bóveda del nuevo pacto presupuestario entre ERC y el PSOE es que Netflix o HBO doblen sus series al catalán para que los jóvenes no se maleen con el idioma español en un nuevo escenario audiovisual en el que TV3 se funde en negro, meter tanta mugre en las bibliotecas solo se explica desde la corruptela, la dejadez o, a la austríaca, el miedo a un apagón.
JESÚS LILLO - ABC
Las bibliotecas catalanas se convierten en madrasas separatistas para los más pequeños
El idioma español y España, contenidos residuales en los libros que adquiere la red de bibliotecas públicas de la región.
PABLO PLANAS - LIBERTAD DIGITAL
2021-11-22








