Rescoldos
Cuando Juan Marsé publicó su mítica novela, ‘Ultimas tardes con Teresa’ en la Cataluña de 1965, sufrió una triple censura: del franquismo, del catalanismo y de la izquierda divine, que hacía la revolución, J&B en mano, en la discoteca Bocaccio de la calle Muntaner. El pijoaparte, charnego, que aspiraba a ligarse a la Teresa Serrat, catalana, rubia, chica de clase alta, universitaria rebelde, vecina del burgués barrio de Sant Gervasi en una emotiva historia de amor interclasista, ha migrado a Esquerra Republicana y ahora quiere obligar a los nuevos charnegos a que solo hablen catalán. Pero el franquismo sociológico trasmutado ahora a la derecha del PP tampoco quiere inmigrantes que okupen sus pisos de protección oficial en Badalona.
Juan Marsé, ácrata y librepensador, fue el gran cronista de aquella Barcelona del desarrollismo abierta a la cultura, sin etiquetas, pero nunca fue aceptado por el nacionalismo catalanista como uno de los suyos. Ahora le ha tocado a Eduardo Mendoza, otro gran cronista de la ciudad de los prodigios
JUAN CARLOS VILORIA - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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