Roma no paga traidores, Sánchez tampoco
El nombramiento de Álvaro Albacete como embajador en Caracas tiene una segunda vuelta a la que se ha prestado poca atención. Como es habitual, mi admirado Napoleonchu ha mentido flagrantemente sobre el cese del actual embajador, Ramón Santos, diciendo que deja el puesto por imperativo de su jubilación. Nada más falso. Se jubilará pronto, pero no tan pronto. Porque le queda casi un año y a nadie se le cesa «porque se va a jubilar», en todo caso se le cesa imperativamente porque ya ha llegado a la edad de jubilación. No es el caso
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