SCC radiografía la exclusión del español en Cataluña y pide su inmediata normalización en el espacio público
SCC radiografía la exclusión del español en Cataluña y pide su inmediata normalización en el espacio público
Retrata los desequilibrios en la política lingüística y cultural de la Generalitat y la aculturación institucional que sufren la mitad de catalanes. Sólo el 5% de las iniciativas de promoción lingüístico-cultural del gobierno catalán tienen base bilingüe.
[Acceso directo al Informe en español / en catalán]
SCC
Ángela Herrero: "En Cataluña hay un conflicto lingüístico y debe reconocerse para solucionarlo"
La directora del 'Informe de convivencia lingüística' elaborado por SCC analiza la discriminación de los castellanohablantes por parte de la Generalitat
ALEJANDRO TERCERO - CRÓNICA GLOBAL
Los derechos lingüísticos durante la pandemia
El I Informe sobre convivencia lingüística en Cataluña (marzo-julio 2020) es de un gran valor. En primer lugar, porque es el primer informe público que aborda la cuestión lingüística durante este periodo de crisis. En segundo lugar, porque no circunscribe el estudio a las administraciones en Cataluña, sino que lo amplía para incluir también a la administración central
MERCE VILARRUBIAS - CRÓNICA GLOBAL
Un informe de Societat Civil Catalana assegura que la Generalitat “margina” el castellà
L’entitat considera que l’Estat és “pràcticament bilingüe” i nega que el català estigui en perill i defensa la “utilitat i riquesa” de la llengua castellana
EL PUNT/AVUI
Así maltrata y margina la Generalidad a quienes hablan español
Sólo un 5% de las iniciativas lingüísticas de la administración autonómica incluyen a quienes hablan español, que son el 54% de los catalanes.
PABLO PLANAS - LIBERTAD DIGITAL
Recomiendo la lectura del I Informe de Convivencia Lingüística en Cataluña de SCC
Especialmente sus conclusiones. Creo que arrojan luz sobre algunas de las claves del conflicto lingüístico que se vive en Cataluña.
Sí, y esto es lo primero que hay que decir. Existe un conflicto lingüístico en Cataluña. El catalanismo oficial (tanto el secesionista como el que no lo es) lo ha negado durante décadas afirmando que ese pretendido conflicto era un invento de extremistas y que no respondía a la realidad de la calle. Falso.
Existe un conflicto desde el momento en el que existe una regulación en materia de lenguas que impone, por ejemplo, la rotulación en un determinado idioma (el catalán) e impone multas a quienes no cumplen con esa obligación de rotular en dicha lengua. Existe ese conflicto desde el momento en el que las familias han de acudir a los tribunales para que sus hijos tengan una parte de su educación en español y se organizan manifestaciones y boicots contra esa familias que piden que se respeten sus derechos lingüísticos.
Así pues, por favor, ahórrense lo de que el conflicto no existe. Sí existe. Negarlo es tan solo una cuestión de propaganda.
Asumido esto veamos en qué consiste ese conflicto.
Primero la realidad: Cataluña es una región en la que más de la mitad de la población tiene como lengua materna el castellano y aproximadamente un tercio tiene el catalán como lengua materna. Prácticamente todos los catalanes entienden ambas lenguas y una parte importante de ellos pueden expresarse con mayor o menor corrección en ambas. El número de personas que escriben correctamente ambas es menor (o mucho menor dependiendo del rigor que queramos dar al adverbio "correctamente").
Lo anterior implica que no hay problemas graves de comprensión. Hable uno lo que hable quien lo escucha lo entenderá probablemente.
Este es el contexto social. Ahora veamos el contexto político.
Desde hace 40 años el poder público en Cataluña está controlado casi totalmente por catalanistas, quienes tienen el propósito declarado de convertir el catalán en la lengua de comunicación ordinaria en Cataluña, pese a que, como digo, la mayoría de la población tiene como lengua materna el castellano. Este propósito pretende llevarse a cabo mediante el uso preferente en el ámbito público y escolar del catalán frente al castellano. Esto se traduce en que en la escuela la única lengua vehicular es el catalán, las administraciones públicas utilizan casi exclusivamente el catalán y los medios públicos de comunicación emiten casi exclusivamente en catalán.
El propósito es trasladar que lo "normal" es hablar y escribir en catalán y que utilizar el castellano en Cataluña es una especie de anormalidad. Hasta la llegada de Cs al Parlamento de Cataluña, por ejemplo, el castellano no se utilizaba nunca en la institución que representa a todos los catalanes. Ahora esto va cambiando, pero comprobarán que la presencia del castellano en el Parlamento es muy inferior a la que tiene en la calle. Como digo no es una casualidad, responde a un propósito político claro que se identifica, como decía, con el catalanismo, hegemónico en la política catalana en los últimos cuarenta años.
Volvamos ahora a la realidad: hay catalanes que tienen como lengua materna el catalán y catalanes que tienen como lengua materna el castellano. La perspectiva respecto a la lengua de ambos grupos es diferente (y esto está inteligentemente apuntado en las conclusiones del informe de SCC). Así, los catalanohablantes viven con un cierto temor el que su lengua pueda llegar a desaparecer. Es un temor infundado, como se explica en el informe; pero que, en cualquier caso, no preocupa en absoluto a los hispanohablantes (término que, con acierto, prefiere el informe al de castellanohablantes), quienes utilizan una de las lenguas más habladas y conocidas del mundo, entendida por centenares de millones de personas y oficial en las Naciones Unidas. De facto, la segunda lengua de Estados Unidos y oficial en decenas de países.
Durante los últimos 40 años esta diferencia de perspectiva entre unos y otros ha sido inteligentemente utilizada por el catalanismo, quien convenció en buena medida a los hispanohablantes de que la preservación del catalán (una lengua que es patrimonio de todos los españoles, tal como reconoce la Constitución) podría justificar ciertas restricciones de los derechos de los hispanohablantes. Hemos de ser conscientes de que cualquier política de promoción del uso de una lengua supone restricción de derechos de quienes utilizan preferentemente la otra lengua: si, por ejemplo, se hace un concurso literario limitado al catalán, quienes quisieran participar con una obra en castellano ven limitados sus derechos. De la misma forma, si la escuela es mayoritariamente en catalán se produce una dificultad en el aprendizaje de aquellos niños que tienen como lengua materna el español. Como digo, la promoción del catalán implica siempre restricción de derechos desde la perspectiva del uso del español; pero también como digo, durante décadas los hispanohablantes aceptaron en buena medida estas limitaciones por el objetivo de preservar el catalán, sabiendo que su propia lengua, el español, no corría ningún riesgo de desaparecer.
No entraré en si es un objetivo legítimo la preservación de las lenguas. Podría haber dudas sobre eso; pero, como digo, aquí no entraré en ello. Me limito a constatar que así se desarrollaron las cosas en las últimas décadas.
Lo que sucede ahora es que resulta cada vez más evidente que el propósito nacionalista es directamente la exclusión del español de la vida pública. Ciertamente, esto no hará que el español desaparezca del mundo; pero los hispanohablantes catalanes comienzan a percibir con claridad que los derechos a los que en buena medida han renunciado durante estas décadas son importantes; porque ¿de qué sirve a los catalanes que el españols se siga hablando en Cádiz o en México si aquí en Cataluña no puede ser usado por sus hijos en las escuelas para estudiar, no es lengua en la que pueda aspirarse a un premio literario local, no puede ser utilizada para rotular el negocio familiar o para dirigirse a la administración?
Los hispanohablantes, que habían renunciado a derechos para preservar lenguas se dan cuenta de que esos derechos a los que renunciaban con demasiada alegría sí son importantes.
Y esa es la situación actual: las políticas de promoción del catalán han de encontrar un equilibrio con el respeto a los derechos de los hablantes de español en Cataluña. Como digo, la perspectiva de los catalanohablantes y de los hipanohablantes difiere. Los primeros dan por descontados sus derechos en Cataluña y les preocupa la conservación de la lengua. Esto último nunca ha preocupado a los hispanohablantes, pero se dan cuenta de que sus derechos no son menos relevantes que los de los catalanohablantes.
De encontrar un equilibrio entre ambas perspectivas depende que se recupere la convivencia en Cataluña.
RAFAEL ARENAS GARCÍA - FACEBOOK
2020-08-13








