'Se han cometido auténticos disparates trazando fronteras entre españoles'

11 - 02 - 2022 / ANA RODRÍGUEZ entrevista a FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR - LA NUEVA ESPAÑA

"Se han cometido auténticos disparates trazando fronteras entre españoles"

Con más de setenta libros publicados, el sacerdote jesuita y catedrático de la Universidad de Deusto Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942) ha sabido convertir nuestro pasado en obras que se han alzado como best sellers sin por ello traicionar el rigor histórico. La más reciente, "Paisajes de la historia de España" (Espasa), evoca los sucesos que han tenido lugar en medio centenar de lugares, desde Ampurias a Ermua, para explicar pieza por pieza el puzzle de la historia de España desde los primeros asentamientos fenicios hasta la actualidad.

-Comienza su libro con Ampurias y acaba con Ermua para resumir en 43 lugares y 450 páginas dos mil años de historia, una ardua tarea. ¿Por qué se decidió a escribir este libro y escoger esos lugares en concreto y no otros?

-El paisaje es historia: conserva las huellas del pasado, evoca la crónica de un país, de una nación, nos habla de lo que hemos amado y odiado, de lo que hemos creado y destruido, de lo que hemos soñado y de lo que se ha desvanecido. Con "Paisajes de la historia de España", he querido contar nuestra historia a través de medio centenar de lugares que contienen la memoria de una época o de un momento histórico que ha marcado el rumbo de nuestra historia durante siglos.

-¿Qué lugares destacaría por su belleza y peso en la historia?

-Ampurias, Mérida, Santiago, Córdoba, Salamanca, Sevilla... Todos y cada uno de los lugares que recorro en el libro aúnan belleza y peso histórico. Pero si tuviera que elegir uno, de majestuosa perfección, me quedo con el Pórtico de la Gloria, la puerta más hermosa del mundo, el gran icono de España. Una especie de "Divina Comedia" en piedra, que compendiaba todo el saber teológico de su tiempo con la enigmática sonrisa del profeta Daniel, la Mona Lisa de la Edad Media.

-¿Y cuál de ellos es imprescindible para comprender la España actual?

-Hay unos cuantos, pero diré dos: Cádiz, que es la cuna de la España contemporánea. Allí, en plena invasión napoleónica, coinciden los principios revolucionarios basados en la soberanía nacional y los ciudadanos dispuestos a llevarlos a la práctica. Sin las Cortes de 1810 es imposible entender la España contemporánea. Y el Parador de Gredos, cuyos muros no han olvidado el día que llegaron los padres de la Constitución de 1978 en busca de paz y silencio para afinar el texto que presentarían a las Cortes.

-Afirma que esta obra es un ejercicio contra los intentos de fomentar la desmemoria, ¿cuáles son esos intentos?

-Hoy la irrelevancia del discurso separatista ha llegado a cobrar una fuerza innegable. Y como cualquier secesionismo, lo hace afirmándose sobre la negación de la realidad histórica y presente de España. No es la primera vez que ese nacionalismo separatista, flanqueado por un rancio populismo, proclama que España es una falsedad, pero sí que consigue cierta audiencia. He querido recordar, una vez más, que España no es una abstracción ni un mero trámite legal cumplimentado en 1978. Es el fruto de una larga tradición, de un prolongado hermanamiento, de un deseo claramente expresado de continuar la vida en común. El producto de un enriquecedor proceso de mestizaje y de un ímpetu cultural desarrollado a lo largo de los siglos.

-¿Qué opina de la Ley de Me-moria Democrática?

-En España tenemos la rémora del nacionalismo separatista y a la vez un Gobierno que habita en las coordenadas morales de los líderes totalitarios que sirvieron de inspiración a Orwell para escribir su novela "1984", empeñado en reescribir el pasado y manipular el presente a su conveniencia, cuando no en borrarlo directamente. ¡Pobres españoles! Atrapados sin remedio bajo los sermones enfermizos de una ley de la memoria aberrante, hija de su obsesión patológica con Franco y sus fechorías de hace más de medio siglo. Paradoja escarnecedora: el gobierno, mientras agita la memoria del franquismo, nos exige amnesia respecto a los crímenes y atrocidades de ETA.

-Dedica un capítulo al Valle de los Caídos, ¿qué haría con él?

-El Valle de los Caídos es el símbolo de una época de nacionalcatolicismo. Creo que hay que conservarlo. No vamos a tirar el Coliseo porque allí los romanos celebraban matanzas espeluznantes, ni las pirámides debido a que fueron construidas con el derramamiento de tanta sangre. A mí me parece bien que se mantenga la abadía, pero ya sin esa dependencia de los presupuestos del Estado. Y, por supuesto, aunque no sabría muy bien cómo, quitaría del monumento cualquier elemento de exaltación del régimen franquista.

-Reivindica un patriotismo cultural español, ¿a qué se refiere y por qué cree que hay que reivindicarlo? ¿Es posible conjugar ese patriotismo español con patriotismos regionales o son conceptos excluyentes?

-Me refiero a cimentar la adhesión sentimental a la nación mediante la historia y el incalculable tesoro de nuestras expresiones artísticas y literarias, que confirman la existencia de una personalidad más allá de cualquier esfuerzo político por impugnarla y de toda indolencia cívica para preservarla. Se puede y debe conjugar ese patriotismo con identidades regionales y adscripciones locales, pero hay que reconocer que se han cometido auténticos disparates trazando fronteras entre los españoles, magnificando supuestos sentimientos telúricos o engrandeciendo los esmirriados sucesos que ocurren cerca de la taberna, el campo de fútbol o el campanario de la aldea.

-Haga un esfuerzo de selección. ¿Cuál es el paisaje más singular y trascendente de cuantos pueblan su libro?

-Todo lo que gira en torno a Santiago. Sin duda alguna el "español" más importante es un judío: Santiago. Ya no importa que en la catedral reposen o no los restos del apóstol, puesto que su nombre recorre buena parte de la historia de España. Desde la Edad Media hasta la batalla del Ebro y la versión franquista de la Guerra Fría, pasando por la conquista de América y la guerra de la Independencia. Y el Camino Jacobeo que termina en la catedral compostelanano sólo es una calzada importantísima de peregrinación, sino también de expresión cultural, literaria y artística, con las lenguas romances y el románico y el gótico en su horizonte. También una ruta mercantil de primer orden. Con razón afirmó Goethe que Europa había nacido de la peregrinación a Santiago.

-¿Considera que España debe pedir perdón a Latinoamérica por su conquista?

-Me parece absurdo. ¿Se imagina a los franceses de hoy llorando la destrucción de la Galia romana por parte de francos y godos? ¿O pasando factura a los italianos de hoy por la brutal represión que sufrieron los galos? Decir, como llegó a remarcar López Obrador, que la población indígena de América sigue sufriendo las consecuencias de la conquista española es tan disparatado como que un soriano culpe, ¡en pleno siglo XXI!, a los romanos de todos sus males. ¿Qué hizo la América criolla de la independencia por los auténticos herederos de las civilizaciones precolombinas?

Presiento un silencio sepulcral. Ciertamente, es descorazonador seguir viendo ejemplos de tan escandalosa hipocresía. Mucho mejor que organizar frívolas fiestas de perdón por los atropellos del pasado, es mejorar el conocimiento de este sin las manipulaciones ni los anteojos del presente.

 - LA NUEVA ESPAÑA