Sin Papeles, con amor
Es rotundamente falso que en Barcelona te hagan la vida imposible por no hablar (o no hablar bien) catalán. Alguien podría pensar que al escribir esto me ciega el amor por el terruño o una falsa confianza derivada de mi no sólo nativo, también impecable (dientes, dientes…) dominio de la lengua de Josep Pla. Error. Sé de lo que hablo y cómo lo hablo. Por eso no sólo afirmo, sino que me reafirmo: el problema, en Barcelona, no es no hablar catalán. Es hablar español.
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