Sánchez le habló al vacío en Davos
La imagen era patética. Sánchez intentando hilvanar las cuatro consignas que él cree que son su tabla de salvación frente a una sala en la que sólo le escuchaba su séquito más cuatro gatos despistados. Setecientos cuatro asientos vacíos, más o menos la mitad de la sala, se quedaron vacíos según informamos en este diario
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