Sánchez retoma el diálogo con ERC para blindar la legislatura

20 - 07 - 2022 / MARISA CRUZ, GERARD MELGAR y SANTIAGO GONZALEZ - EL MUNDO

El relanzamiento del chantaje secesionista

Aragonès, a cambio de su apoyo para que Sánchez pueda sacar adelante los Presupuestos Generales va a forzar la máquina para obtener «resultados» en su desafío independentista.

EDITORIAL EL MUNDO

2022-07-20

Sánchez retoma el diálogo con ERC para blindar la legislatura

•          La mesa de negociación con la Generalitat se reunirá a fin de mes

•          Aragonés pide referéndum y Moncloa se aferra a la Constitución

CUATRO ANOS DE NEGOCIACION

Los escaños clave de ERC: 13

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa en 2018, la negociación con el independentismo ha sido uno de los ejes principales de su Gobierno. La moción de censura que le convirtió en presidente fue posible gracias a sus votos y, a partir de ahí, ha convertido a ERC o EH Bildu en socios principales.

En diciembre de 2018, Sánchez se reunió por primera vez con Quim Torra en Pedralbes. Allí los dos gobiernos se comprometieron a mantener el diálogo para avanzar en las demandas de Cataluña y Moncloa asumió el discurso separatista de «conflicto» y diálogo».

La mesa de negociación entre los gobiernos central y catalán se reunirá en Madrid la última semana de este mes de julio. Será su tercera convocatoria tras la inaugural de febrero de 2020 y la celebrada en Barcelona, el pasado 15 de septiembre. Este ha sido el acuerdo alcanzado ayer en la Moncloa por Pedro Sánchez y Pere Aragonés.

La nueva cita, a la que no asistirán los presidentes y que, de momento, no cuenta con un orden del día concreto, debería tener la virtud de consolidar el relanzamiento de las relaciones entre el presidente del Gobierno y ERC. Para Sánchez es un objetivo crucial contar con el apoyo de la formación independen- tista que, con sus 13 escaños en el Congreso, es un puntal clave para afrontar con más seguridad lo que resta de legislatura.

Sánchez intentaba desde hace semanas restañar las heridas que el caso Pegasus había provocado en la Generalitat y muy especialmente en el propio president, uno de los espiados por el CNI. Una herida que se reveló sangrante en la votación de la reforma laboral, con ERC apostando en contra del Gobierno y que, finalmente sólo se salvó por el error de un diputado del PP

En aquella ocasión, Pedro Sánchez se asomó al abismo y, consciente del enorme riesgo que conllevaba seguir tentando a la suerte, ordenó a su equipo más próximo empe zar a buscar fórmulas para reconstruir los puentes. En ese contexto se enmarcan los dos encuentros -el último hace apenas una semana- entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y su homóloga en la Generalitat, la consellera, Laura Vilagrá.

La necesidad de imprimir máxima celeridad a un encuentro cara a cara entre los dos presidentes se instaló en la Moncloa cuando se confirmaron los recelos profundos de ERC a apoyar un proyecto de ley, el de Memoria Democrática, emblemático para el Gobierno, así como el rechazo contundente de la formación al anuncio del aumento del gasto en Defensa.

De esa inquietud nació la oferta de celebrar la reunión entre Sánchez y Aragonés en la primera fecha posible, ayer, justo un día después de concluir el debate sobre el estado de la Nación. ERC puso de su parte una abstención en la ley de Memoria facilitando así su aprobación en el Congreso y sólo una tímida propuesta de resolución en el gran debate planteando «no aumentar» el gasto militar.

De las casi dos horas que duró ayer la reunión entre los dos presidentes no se desprenden más acuerdos, pero para ambas partes el hecho de retomar la relación y reabrir el diálogo es un resultado satisfactorio que debería empezar a redondearse en la convocatoria de la mesa de diálogo prevista para fin de mes.

Aragonés necesita exhibir ante el electorado independentista algún avance en su estrategia de no confrontación con Madrid, ferozmente reprochada por su propio socio de Govern, JxCat. Por su parte, Sánchez requiere del apoyo de ERC para intentar concluir la legislatura con los menos sobresaltos posibles.

Ayer, de acuerdo con la versión del encuentro que proporcionó la ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, Pedro Sánchez abogó por que la mesa de diálogo y los posibles acuerdos que se alcancen en la misma sean «representativos de una mayoría social». De esta forma, la Moncloa traslada su deseo de que a la cita acudan miembros de las dos formaciones que integran el Ejecutivo de la Generalitat: ERC y JxCat. Los posconvergentes ya se ausentaron del encuentro celebrado en Barcelona el pasado mes de septiembre y desdeñan públicamente la utilidad del foro.

Rodríguez negó que durante la reunión se hubieran abordado cuestiones cruciales para el independentismo como la aspiración de que se reconozca a Cataluña el derecho a celebrar un referéndum de autodeterminación. En ese terreno, afirmó la ministra Portavoz, las diferencias «siguen siendo enormes». El Gobierno central se mantiene firme en la defensa del Estado autonómico y del Título VIII de la Constitución.

Acertar con las fechas

SANTIAGO GONZALEZ

Hay en el Gobierno una mano inocente que se encarga de escarbar en el calendario para seleccionar la fecha más adecuada para celebrar los actos de postín. ¿Qué se trata de estrenar una Ley de Memoria abertzale para que los herederos de Batasuna decidan cómo y cuándo acabó el franquismo y empezó la democracia? Pues nada más oportuno que el 25 aniversario del día en que 'Txapote', Geresta y Amaia sacaron a Miguel Ángel Blanco del maletero en el que lo tuvieron encerrado las 48 horas de su secuestro para que el primero de ellos le disparase dos tiros en la cabeza. A esa misma hora, las cinco menos diez del 12 de julio, el presidente del Gobierno discutía con la portavoz del PP, a la que afearon su petición de un minuto de silencio por el joven concejal de Ermua. Cuca Gamarra no hiló muy fino con el Reglamento del Congreso, pero nadie puede discutirle la oportunidad de su petición, ni siquiera Sánchez o los cinco diputados de EH Bildu, que se levantaron todos a una, con urgencia.

Donde no llega el don de la oportunidad de estos lumbreras llega la casualidad, aunque hay que decir que en esto son inocentes. ¿Quién podría imaginar que el día en que Pedro Sánchez había citado en La Moncloa a Pere Aragonés nos íbamos a enterar todos de la existencia de un abogado general de la Unión Europea, llamado Richard de la Cruz había venido a poner algo de sensatez en el páramo de la justicia belga al cuestionar su negativa a la extradición de Puigdemont con dos argumentos irrefutables: el primero es que un tribunal de un país de la Unión no puede rechazar la entrega de los procesados por el procés reclamados por el Supremo, entre ellos Puigdemont, basándose en el riesgo de que se violen sus derechos fundamentales si no demuestra deficiencias sistémicas y generalizadas en España. Tampoco puede poner en duda las competencias del órgano judicial español como autoridad para emitir las euroórdenes, pues recuerda que el "principio de confianza mutua" entre los Estados miembros de la UE debe aplicarse plenamente.

MARISA CRUZ y GERARD MELGAR - EL MUNDO (PREMIUM)

2022-07-16