Suspenso en libertades públicas
En la democracia caben los buenos y los malos, incluso sus adversarios. Lo que no permite son los fascistas antifascistas
Esa calificación de suspenso es la que merecen muchos cargos públicos, periodistas, opinantes y escritores de cartas al director que han tratado de la algarabía violenta del día 12 en Vitoria al opinar, en cualquier sentido que lo hayan hecho, sobre si la concentración y manifestación de Falange debía o no haber sido autorizada. Porque dan por supuesto implícitamente algo que es una verdadera aberración en nuestra democracia: que la autoridad puede autorizar o no una manifestación, es decir, que para poder manifestarse lícitamente es preciso solicitar y obtener autorización.
Cincuenta años de Constitución no han sido suficientes, a lo que parece, para que la sociedad se entere de que vive en democracia y que el tiempo en que las reuniones o manifestaciones debían ser autorizadas ya pasó
JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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